Columna del Obispo – María, Madre de Misericordia, te llevará a Jesús

Columna del Obispo – María, Madre de Misericordia, te llevará a Jesús

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El pasado mes de diciembre la portada del NATIONAL GEOGRAPHIC llevó como título LA MUJER MÁS PODEROSA DEL MUNDO. La fotografía en la portada de la revista fue tomada de una pintura, La Virgen y el Niño, del artista del siglo XV Sandro Botticelli. Era la cara de la Virgen María. National Geographic es una revista mensual que se distingue por sus artículos serios y fotografías de primera clase sobre temas como la vida animal, la naturaleza, mapas, geografía y culturas del mundo. Un artículo de 20 páginas sobre María de Nazaret a la que llamamos la Madre de Dios es inusual para este tipo de publicación.

La editora, Susan Goldberg, explicó cómo se tomó la decisión de la noticia de la portada. “¿Qué es lo que tiene María? Es la mujer más representada del mundo.” Goldberg señaló que en el 2014 el Museo Nacional en Washington D.C. presentó una exposición de 74 obras de arte de todo el mundo que atrajo la audiencia más grande en la historia del museo. La exposición llevo por nombre – MARIA IMAGEN, MUJER, MADRE, IDEA. National Geographic quería saber lo que hace a María tan popular para los pueblos de diferentes culturas, razas, idiomas y hasta otras religiones. Por ejemplo, el CORÁN, el Libro Santo de los Musulmanes, contiene 74 referencias a María de Nazaret, más que en el Nuevo Testamento.

El artículo escrito por Maureen Orth fue acompañado de hermosas fotografías de Diana Markosian. La autora y la fotógrafa visitaron Santuarios Marianos alrededor del mundo, tales como Lourdes en Francia, Guadalupe en México y Medjugorje en Bosnia y Herzegovina. Asistieron a las devociones Marianas en Polonia, Haití, Egipto y otros lugares. El artículo no forma juicios acerca de la devoción de los fieles a la Madre de Dios o a los milagros que se atribuyen a ella. Me parece que llega a la conclusión que hay algo sobre la Madre de Dios que hace más fácil para un creyente encontrar a Dios. María logra que Dios sea más accesible a las personas. Tal vez, porque ella es una de nosotros. Verdaderamente humana, verdaderamente mujer, verdaderamente una Madre. El Padre Bertrand Buby de la Universidad de Dayton, un experto en Mariología, dice sobre la Virgen María que “Ella es la universal.”

Durante el mes de mayo dedicado a Nuestra Señora, muchas de nuestras parroquias y escuelas realizan devociones Marianas. Estos ejercicios espirituales nos animan a buscarla. A acudir a ella. Ella te llevará a Jesús. Mientras celebramos el Jubileo Extraordinario de la Misericordia y rezamos el Dios te Salve Reina y Madre, podríamos reflexionar sobre el título de María – Madre de Misericordia. El invocar a María como la Madre de la Misericordia es afirmar que ella es la Madre de Jesús, que en las palabras de nuestro Santo Padre Francisco es el rostro de la misericordia de Dios. El invocar a María como la Madre de la Misericordia es reconocer que ella es la Madre de Jesús que en las palabras de nuestro Santo Padre Francisco es el rostro de la Misericordia de Dios. Invocar a María como la Madre de la Misericordia es reconocer que a través de su intercesión en nuestro favor ante su Divino Hijo ella logra para nosotros la Misericordia de Dios. El Dios te Salve Reina y Madre pide a María que “Vuelva a nosotros sus ojos misericordiosos.” En otras palabras, míranos a nosotros Madre de Dios, que necesitamos la misericordia que tú misma experimentaste por la gracia de Dios en tu Inmaculada Concepción. Madre de Misericordia, amablemente míranos a nosotros que necesitamos la misericordia de tu Hijo, la cual tú presenciaste durante Su ministerio terrenal en Su trato hacia los pobres, los enfermos, los marginados y los pecadores públicos. Madre de Misericordia, ayúdanos a ser tan poderosos y amados como tú haciéndonos instrumentos y vehículos de Misericordia para todos.

Dios te Salve, Reina y Madre de Misericordia,

vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.

A Ti llamamos

los desterrados hijos de Eva;

a Ti suspiramos,

gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra,

vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;

y después de este destierro,

muéstranos a Jesús,

fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros Santa Madre de Dios,

para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.