Inspección del uso de medios de difusión sociales formará parte de los deberes de los que se dedican a la enseñanza

Por Carol Zimmermann

Catholic News Service

BOSTON Cuando el buen nombre de un estudiante, instructor o escuela puede empañarse con un video colocado en el sitio conocido como YouTube o cualquier otro sitio particular o un comunicado electrónico anónimo, los educadores necesitan “estar más vigilantes que nunca”.

Ese fue el consejo que se les dio a cientos de participantes que asistieron el 12 de abril a un taller, durante la convención anual en Boston de la Asociación Nacional de Educación Católica.

Más de 10,000 educadores asistieron a la convención que se llevó a cabo del 11 al 13 de abril, y en la que se tuvieron talleres con enfoque al desarrollo profesional y espiritual propio y de los alumnos y los obstáculos a los que se enfrentan las escuelas católicas y las personas que trabajan en programas de educación religiosa en el mundo de hoy.

Durante la convención, en varios talleres, se enfocó el tema del uso de tecnología y el problema de bravatas por medio del Internet. La hermana Mary Angela Shaughnessy, perteneciente a las hermanas de la Caridad de Nazareth, Kentucky, y directora ejecutiva del Instituto de Educación de Derecho en Louisville, Kentucky, les dijo a los maestros y maestras y administradores/as de escuelas católicas que no se pueden ignorar las actividades de los estudiantes llevados a cabo mediante el uso del Internet.

Y dijo que con frecuencia se le pregunta por parte de dirigentes de escuelas: ¿”Que no podemos decir simplemente que ese no es problema nuestro” dado que sitios como Facebook por ejemplo, no se relacionan directamente con actividades normales de escuela?

Y la respuesta de la hermana es un categórico: “No”.

Cuando los estudiantes difaman su escuela respectiva, a algún maestro o maestra o a otro compañero o compañera por medio del Internet, eso se convierte en asunto que le concierne la escuela al que se le debe dar respuesta, dijo la hermana.

“No pasen eso por alto. Encaren el problema de bravatas aparecidas en el Internet”, a lo que ella se refirió como asunto importante sobre el cual recibe muchas preguntas.

La hermana Shaughnessy definió las bravatas por el Internet como “daños hechos con todo propósito y repetición utilizando medios e instrumentos electrónicos como computadoras, teléfonos celulares y otros más” causados por menores de edad, debajo de los 18 años, que se podrían catalogar como cargos de delito mayor para adultos que los cometen.

también dijo que la premisa básica de lo que tales estudiantes hacen no es nada nuevo, sino que simplemente están utilizando otros medios.

Y así lo dijo: “Los bravucones se han cambiado del patio de la escuela para el Internet”.

Lo que significa que los maestros y maestras deben mantenerse vigilantes y poner atención a señales que indiquen que algo impropio anda por ahí.

Y dijo que los maestros o maestras pueden señalarse como responsables de bravatas por el Internet si tuvieran conocimiento de ellas o incluso si supieran que se llevaban a cabo.

Todavía no están claramente establecidas leyes sobre actividades sociales en los medios de difusión, dijo; pero, lo que se tiene hasta ahora, apunta a la necesidad de emitir una respuesta por parte de los funcionarios de escuelas cuando suceda alguna bravata por el Internet.

Eso significa que si un estudiante presenta el caso de algo ofensivo que se haya hecho en su contra por medio del Internet, los maestros y maestras deben constatar directamente el afiche electrónico y comunicárselo así al director o directora de la escuela correspondiente.

“En las escuelas, las autoridades pueden esculcar computadoras tal y como lo hacen con gavetas de pasillos”, añadió.

Sin embargo, cuando los maestros o maestras pongan su atención en actividades llevadas a cabo por alumnos o alumnas en el Internet, o ellos mismos participen de forma activa, deben de tener cuidado de no excederse de límites, señaló.

Por ejemplo, los maestros no deben comportarse como amigos de los alumnos en sitios públicos como Facebook ni deben enviarles comunicados electrónicos a horas avanzadas de la noche ni darles a sus alumnos el número de su teléfono celular respectivo, dijo.

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