Tres días importantes en Washington

Tres días importantes en Washington

Miles de personas participaron en la Marcha por la Vida en Washington el 19 de enero.
Foto CNS — Tyler Orsburn

La semana pasada pasé tres días en la Capital de nuestra nación, pero no recorriendo monumentos y museos. El 17 y 18 de enero, participé en una reunión con otros 30 obispos de todo el país auspiciada por la Secretaría de Educación Católica de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) y organizada por la Alianza para la Educación Católica (ACE) de la Universidad de Notre Dame . El tema de la reunión fue Escuelas Católicas Elementales, las estrategias y perspectivas que se necesitan para preservarlas y fortalecerlas.

La próxima semana celebraremos la Semana de las Escuelas Católicas. El tema es Aprender, Servir, Liderar, Tener Éxito. Usted está invitado a visitar una Escuela Católica y experimentar por sí mismo la diferencia que hace la educación Católica en la vida de un niño. No solo nuestros resultados académicos son impresionantes, sino que también nuestros estudiantes aprenden una verdad esencial – están creados de manera única a la imagen de Dios. Nuestras Escuelas traducen eso en una filosofía de educación en la que cada estudiante es respetado, animado y desafiado a desarrollar plenamente su potencial dado por Dios al crecer en conocimiento y en verdad.

Nuestras Escuelas son instituciones de aprendizaje contemporáneo. Su éxito es evidente en los logros académicos y la formación de carácter, los cuales se ven reforzados por el ambiente religioso y la cultura Católica que impregnan la escuela. Las Escuelas Católicas sirven tanto para una función cívica como religiosa. ¿Sabía usted que nuestros graduados tienen más probabilidades de votar y asistir a la Misa? Los roles de liderazgo que nuestros graduados han asumido en la sociedad son bastante impresionantes. La educación Católica alienta a cada estudiante a triunfar para sí mismo y para los demás. La presencia de Cristo hace que esto suceda; Él hace la diferencia entre una educación Católica y una educación sectaria. La atmósfera y el ambiente en una escuela Católica están a cargo de Él.

Durante dos días los obispos abordaron los desafíos que enfrentan nuestras Escuelas y considera-ron algunos pasos de acción que son necesarios y críticos para el futuro de nuestras Escuelas. Estoy muy contento de informar que muchos de estos ya están en marcha en nuestra diócesis. “Formar Corazones y Mentes, un Plan para las Escuelas Católicas en las Diócesis de Camden”, que resultó después de un proceso de planificación de un año, aborda muchos de estos pasos de acción. Puede leer el informe en el sitio web diocesano en www.camdendiocese.org. La conversación de los obispos se vio reforzada por la presencia de profesionales de la educación que compartieron ideas y estudios académicos.

Por favor, sepa que usted también puede ser un embajador de una Escuela Católica. Invite a padres a visitar la escuela regional que patrocina su parroquia.

Sabemos que para muchas personas, el desafío de la educación Católica suele ser el costo. Si bien muchos de nosotros fuimos educados gratuitamente en años pasados, eso ya no es una opción. Pero siempre estamos dispuestos a tratar de ayudar a tantas personas como podamos. Si usted puede ayudar de alguna manera a sufragar los costos mediante una contribución o patrocinando a un estudiante, llame a mi oficina al 856-583-2808.

Mi viaje a Washington, DC fue fortuitamente sincronizado. Me dio la oportunidad de estar en la ciudad para un evento igualmente importante. Y uno que está muy cerca y querido por la fe enseñada en nuestras escuelas.

El viernes 19 de enero, me paré en la esquina de las Avenidas New Jersey y Constitution para ver la 44ª Marcha por la Vida. Elegí esta esquina para que fuera fácil, para los fieles de Nueva Jersey de nuestra diócesis, que dan testimonio de lo sagrado de la vida participando en la Marcha, encontrar a su obispo. Disfruto hablando con ellos, animándolos y estoy muy orgulloso de su compromiso con la vida, el cual quiero agradecerles por tomar una posición pública en nombre de la vida humana.

Por los últimos 45 años, la ley de nuestra nación ha permitido la destrucción legal de la vida humana aun no nacida. Esta es una cicatriz supurante en la historia de este gran país. Sin embargo, hay muchas personas, incluyendo las valientes que marcharon el 19 de enero y otras que no pudieron estar presentes físicamente en la Marcha, que no están de acuerdo con la decisión de la Corte Suprema de legalizar terminar la vida aun no nacida, es un testimonio de su convicción que en nuestro país el derecho inalienable es el derecho a la vida. Esto está consagrado en la Declaración de Independencia que garantiza la búsqueda de la vida, la libertad y la felicidad.

El misterio de la vida humana se relaciona directamente con el misterio de Dios que es la fuente de la vida. Dios es su origen, su destino y su sostén. La vida humana se crea a la imagen de Dios. Toda vida humana es sagrada desde la concepción hasta la muerte natural. El derecho a la vida es el principio fundamental de los derechos humanos. La vida debe ser protegida en todas sus etapas de crecimiento y en todas sus variedades de condiciones. Esta Marcha anual es una declaración muy necesaria sobre la protección de la vida inocente de todo lo que la amenaza.

Es terriblemente desafiante mantener una cultura de vida dentro de nuestra cultura. Es terriblemente difícil para los padres, que son los primeros maestros de sus hijos, infundir en sus hijos el respeto por la vida. Estamos rodeados e inundados con una cultura cuya música y medios muestran poco o ningún respeto por la vida. El asesinato, la violación, la desintegración de la familia y el abuso sexual se celebran en canciones, escenarios y pantallas. Educar a las personas sobre lo sagrado de la vida y alentarlos en una cultura de la vida son objetivos muy desa-fiantes. Nuestros niños y nuestra juventud están constantemente expuestos e influenciados por tantas cosas que van en contra de la vida. Sin embargo, debemos ser bastante intencionales en este asunto de lo sagrado de la vida humana. No podemos permitir que lo que domina la cultura nos informe, persuada, influya o convenza, especialmente a nuestros jóvenes.

Yo no veo mucha televisión, pero nunca me pierdo la maravillosa serie de la BBC “Llamen a la Partera”. Se trata del ministerio de monjas Anglicanas y enfermeras parteras en las orillas del este de Londres a principios de los 50 que eran llamadas para brindar atención antes y después del parto. Las Hermanas y las enfermeras parteras valoran tanto la vida aun no nacida como la vida después del nacimiento. Ellas lo irradian en su trabajo con las madres, padres, familias y los recién nacidos. Ellas afirman el valor de la vida. Las escenas de nacimiento con sus pánicos, alegrías, lágrimas y dolores son bastante reales. Cada episodio aborda un tema de la vida y lo hace con un valor de afirmación de la vida para la vida humana. Les recomiendo este programa como una afirmación de lo sagrado de la vida humana.

Este año marca el 45 aniversario de Roe v Wade, la decisión de la Corte Suprema Estadounidense en 1973 que ha resultado en más de 59 millones de bebés abortados y una cultura desenfrenada contra la vida que se ha extendido a otros males como la eutanasia, el abuso de mujeres y niños, atención médica inadecuada, especialmente para los pobres. Fue muy alentador ver a tantos jóvenes de nuestras parroquias y escuelas en la Marcha por la Vida. Quizás, con ellos en el futuro, nuestro país revertirá el presente mal y garantizará el derecho a la vida para todos. Fotos y videos de la Marcha están disponibles para verlos en las cuentas diocesanas de Facebook y Twitter.

Sí. Esos fueron 3 días completos, ocupados pero valiosos en Washington, DC. Espero que muy pronto pueda volver para visitar los monumentos icónicos y los maravillosos museos del Distrito.

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