Una invitación a una noche de oración y penitencia en medio del escándalo

Una invitación a una noche de oración y penitencia en medio del escándalo

Desde el anuncio del informe del Gran Jurado de Pensilvania y las acusaciones contra el Arzobispo Theodore McCarrick, ha habido una gran tristeza e ira hacia la Iglesia. Lamentablemente, parte de esta hostilidad es bien merecida.

Esta ira y dolor han contribuido con razón a un incremento creciente de llamadas para una investigación rápida. Tal es el caso de la reciente decisión del Fiscal General de Nueva Jersey de revisar las cinco diócesis en el estado para determinar su cumplimiento con el Memorando de Entendimiento de 2002, relacionado con la denuncia de abuso sexual por parte del clero. Como lo he mencionado a menudo en el pasado, trabajamos en estrecha

colaboración con todas las fuerzas del orden público y cumpliremos con las solicitudes de las autoridades.

Sin embargo, en medio de un escándalo tan

horrible, también hay cosas que podemos hacer en oración como una comunidad de fe. Esto incluye la oportunidad de pedir la intervención de Dios para que nunca olvidemos nuestro deber de proteger a los más vulnerables y para garantizar que la Iglesia siempre cumpla con un estándar altísimo de supervisión.

Con eso presente, los invito a que me acompañen el viernes 28 de septiembre en la Parroquia Nuestra Señora de la Esperanza (Iglesia de Santa Inés) en Blackwood a las 7 p.m. para una noche de oración por las víctimas de abuso y reparación por los pecados de la Iglesia.

Muchos de los sacerdotes de la diócesis estarán presentes y los invito a ustedes que se unan a nosotros, mientras le pedimos públicamente, solemnemente y con humildad a Dios que traiga la paz a los que fueron abusados por sacerdotes y a sus

familias. También pediremos que a través del Espíritu Santo, todos los líderes de la Iglesia, tanto laicos como el clero, se mantengan energizados en su trabajo para garantizar entornos seguros para los católicos en nuestras escuelas, parroquias y ministerios. Y rogaremos por el perdón de Dios y el perdón de los lastimados, por los tiempos en que nuestra Iglesia no hizo todo lo posible para proteger a las víctimas.

Esta no es una pequeña petición para orar por la intervención de Dios. En nuestra fe, el acto de

penitencia, tanto para nosotros como para la Iglesia en su totalidad, es una tradición importante y antigua. No es un accidente que este servicio de oración se realice un viernes, ya que es el día tradicional de la semana para el acto penitencial de ayuno cuando recordamos el sacrificio de Cristo en la cruz.

En el Salmo 32: 6 se nos recuerda: “Por tanto, toda persona leal debe orar ante ti en tiempo de angustia”. Y otra vez en el Salmo 51: 12-15 “Un corazón limpio crea en mí Dios; renueva dentro de mí un espíritu firme. No me expulses de tu presencia, ni me apartes de tu Espíritu Santo. Devuélveme la alegría de tu salvación; sostenme con un espíritu dispuesto. Enseñaré a los malvados tus caminos, para que los pecadores vuelvan a ti”.

Si se preguntan porque ustedes, los fieles laicos, están invitados a unirse al clero en este servicio penitencial, quizás San Pablo lo explica mejor: “Porque así como el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo…. a fin de que en el cuerpo no haya división, sino que los miembros tengan el mismo cuidado unos por otros. Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él”(1 Cor 12: 12, 25-26)

No porque ustedes hayan ofendido a alguien, sino porque nosotros, como Iglesia comunitaria, debemos mostrar nuestra solidaridad para que esto nunca

vuelva a suceder. Para que nosotros el clero, siempre protejamos a los jóvenes y adultos jóvenes; para que como líderes de la Iglesia sigamos involucrando de inmediato a las fuerzas del orden público en el momento en que escuchemos un informe de abuso; y que ustedes, los laicos, nos sostengan a estas promesas.

He tomado en cuenta que pueden haber muchos que deseen asistir a dicho servicio, pero que no pueden viajar a Blackwood el 28 de septiembre. Por lo tanto, he pedido a nuestros Decanos que organicen servicios locales de oración el 5 de octubre a las 7 p.m. en:

  • Saint Joseph the Worker (San Jose Obrero), 901 Hopkins Road, Haddonfield
  • Church of The Incarnation (Iglesia de la Encarnación), 240 Main Street, Mantua
  • Saint Andrew the Apostle (San Andrés Apóstol), 27 Kresson Gibbsboro Road, Gibbsboro
  • Christ the Good Shepherd (Cristo El Buen Pastor), 1655 Magnolia Road, Vineland
  • Saint Katharine Drexel (Santa Catalina Drexel), 6075 W. Jersey Avenue, Egg Harbor Township
  • Our Lady Star of The Sea (Nuestra Señora Estrella del Mar), 525 Washington Mall, Cape May

Estos servicios de oración son oportunidades importantes para agregar nuestro peso espiritual al trabajo legal, psicológico y pastoral que ya se está realizando en nuestro estado, nuestra región y en todo el mundo.

Espero que puedan acompañarme el 28 de septiembre o asistir a uno de los servicios de oración locales el 5 de octubre.

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