El torneo diocesano de Fútbol

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¿Zapatos para fútbol? Listos. ¿Adrenalina para jugar? Lista. ¿Fanáticos apasionados? Listos. ¿Narradores energéticos? Listos. ¿Palomitas de maíz? Probablemente.

Jugadores, entrenadores, familiares y amigos se reunieron en la Escuela Preparatoria San Agustín en Richland el sábado pasado para la inauguración de la Copa de Fútbol de la Diócesis de Camden, un día lleno de acción, fraternidad y una sana competencia.

El torneo diocesano de Fútbol, que se llevó a cabo el 15 de junio, en los campos de la Escuela Preparatoria San Agustín en Richland, fue la primera de su tipo en el sur de Nueva Jersey, en la que adultos jóvenes, sus amigos y familiares participaron en una animada y amistosa competencia.

Ocho equipos de hombres y tres equipos de mujeres,  representando a varias parroquias católicas, tomaron los campos para desplazarse durante el día soleado y ventoso.

Las Misioneras, un equipo de mujeres compuesto por miembros de Vineland y complementado con jugadoras de otras comunidades de fe diocesanas, celebra con su trofeo de primer lugar. —– Fotos por Alan M. Dumoff

“Fue un gran día que atrajo a los adultos jóvenes”, dijo Greg Coogan, Director de la Pastoral Juvenil y la Pastoral Universitaria de la Diócesis de Camden.

El día feliz, santo y saludable nació del proceso del V Encuentro Nacional, que tuvo como objetivo fortalecer la Comunidad Católica Hispana en los Estados Unidos. Como una de las

prioridades pastorales de la iniciativa es aumentar el alcance a los adultos jóvenes, tenía mucho sentido organizar un evento para ellos en torno al fútbol, el deporte más popular del mundo entre los Latinos, dijo Andrés Arango, Delegado del Obispo para el Ministerio Hispano y Director de Evangelización.

Adultos jóvenes activos en las parroquias invitaron a sus amigos a salir a jugar, “fue una oportunidad para que los participantes se relacionaran con sus compañeros y formaran comunidad en las parroquias, a través de una experiencia compartida y divertida”, dijo.

Los ocho equipos de hombres fueron Los Misioneros de la Parroquia Divina Misericordia, Vineland; Los Wildwoods de la Parroquia Notre Dame de la Mer, Wildwood; Los Ángeles de la Parroquia Santa Clara de Asís, Swedesboro; Los Marianos de Santa María del Monte Carmelo, Hammonton; Los AC Santa Mónica de la Parroquia Santa Mónica, Atlantic City; Los Santos de la Parroquia Santa Cruz, Bridgeton; Ministerio de Milenios Católicos de la Divina Misericordia, Vineland; Los San Judas de Nuestra Señora de la Esperanza, Blackwood.

Los tres equipos de mujeres fueron Las Wildwoods; Las AC Santa Monica; y Las Misioneras, el cual se formó con jugadoras de Vineland y de otras comunidades parroquiales de la diócesis. Todos compitieron en un torneo de juegos, con acciones sin inte-rrupción, en dos campos simultáneamente a lo largo del día.

Una de las mujeres que asistió y animó durante el evento fue Marianela Núñez, Directora de Campo para la Iniciativa de Inscripción de Latinos, de la Oficina de Escuelas Católicas.

“El torneo de fútbol fue una prueba de que la Iglesia Católica puede orar junta y divertirse. Fue un evento animado”, dijo.

Ella y Claudia Trani-Melgar, Coordinadora del Ministerio Hispano en la Parroquia Santa Clara de Asís, brindaron comentarios enérgicos y unos cuantos “goooools”, imitando a los locutores hispanos del fútbol profesional.

Árbitros profesionales mantuvieron el juego ordenado, y los entrenadores guiaron a sus equipos desde los límites del campo.

“Rezamos y jugamos juntos”, dijo Chris Morales, entrenador del equipo masculino de la parroquia Santa Mónica.

Para sus 20 jugadores, la preparación para el torneo comenzó semanas antes del 15 de junio, dijo.

“Durante aproximadamente un mes, entrenamos todos los lunes y miércoles en el campo de Chelsea Heights”, dijo Morales.

AC Santa Mónica perdió su primer partido contra San Judas, pero derrotó a los Santos en su segundo partido.

Agradeció la “coordinación y el apoyo para este evento” entre sus

compañeros feligreses y el párroco, el Padre Jon Thomas, quien, junto con otros sacerdotes y el Obispo Dennis Sullivan, participó de la acción desde las gradas. Ni una palabra sobre si alguno tuvo vuvuzelas.

Arango, Coogan y los demás miembros del comité de planificación para este evento tienen la esperanza de que el evento continúe el próximo año, y posiblemente incluyan más equipos, después de la reacción entusiasta del día. También esperan que la camaradería fomentada en el campo los impulse a formar una comunidad en otros lugares, ya sea en las bancas de las iglesias, en un restaurante o de vuelta en los campos de fútbol.

“Evangelización a través del fútbol”, dijo Coogan.