
La Cuaresma se extiende desde el Miércoles de Ceniza, 2 de marzo, hasta el Jueves Santo, 14 de abril. Concluye con el Triduo Pascual en Semana Santa: Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado Santo.
La Cuaresma es un tiempo para renovarse espiritualmente. Es un momento para decidir hacer algo acerca de cómo vives tu vida en Cristo. El cambio, la renovación, la conversión y el enderezar lo que en tu vida se interpone en el camino de Dios puede sucederle a quien vive la Cuaresma practicando alguna forma de penitencia.
Las tres prácticas tradicionales de la Cuaresma son tan relevantes para nosotros como lo fueron en tiempos “antiguos”. La Cuaresma es un tiempo para practicar la ORACIÓN (tiempo con Dios); un tiempo para practicar el AYUNO (negación de sí mismo para acercarse a Dios y a los demás, especialmente a los pobres), y un tiempo para practicar la CARIDAD (dar limosna, devolver a Dios).
La Iglesia obliga a los que tienen entre 18 y 59 años de edad a entrar en el espíritu de este tiempo lleno de gracia observando el ayuno (una comida principal, dos comidas pequeñas) y absteniéndose de comer carne los Viernes de Cuaresma y Miércoles de Ceniza. La abstinencia debe ser observada por los mayores de 14 años de edad. Estas son las reglas. Sin embargo, sugiero que TODOS nosotros, niños, adolescentes y personas de la tercera edad, excepto aquellos que estén de alguna manera comprometidos con la salud, se animen a practicar de alguna forma las tres prácticas tradicionales de Cuaresma. Todos necesitan crecer en Cristo, y las tres prácticas tradicionales asociadas con la Cuaresma pueden hacer que eso suceda. Cada uno de nosotros puede beneficiarse espiritualmente y crecer en Cristo practicando la oración, el ayuno y la caridad de alguna manera durante la Cuaresma. La Cuaresma no se vive recibiendo las cenizas benditas el Miércoles de Ceniza, sino practicando la oración, el ayuno y la caridad.
La Cuaresma es un camino hacia la santidad, especialmente para los catecúmenos que se preparan para el Bautismo en Pascua. Todos los demás, los bautizados, también caminamos en Cuaresma hacia la santidad. Un viaje significa que estamos en movimiento. Para algunos, 40 días puede ser un viaje largo. Cuarenta recuerda el viaje de 40 años de Israel en el desierto desde la esclavitud en Egipto hasta la libertad en la Tierra Prometida. Cuarenta también recuerda los 40 días que Jesús soportó el desierto. Cuarenta días después de Su Ascensión a la gloria, el Señor sopló el Espíritu Santo sobre los Apóstoles. La Cuaresma es un tiempo en que al observar las prácticas penitenciales de alguna manera, mejoramos nuestra relación con el Señor. Durante el camino hacia la Pascua, puede ocurrir en nosotros un movimiento del espíritu.
Nosotros necesitamos ser realistas sobre cómo vamos a practicar el ayuno, la oración y la caridad, y necesitamos planificar para practicarlos de manera efectiva esta Cuaresma. La meta cuaresmal de este viaje es el crecimiento en Cristo. Cualquiera de las fórmulas usadas por el ministro el Miércoles de Ceniza para la imposición de las cenizas bendecidas nos recuerdan claramente ese objetivo cuaresmal: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”, o “Recuerda, polvo eres y en polvo te convertirás”. La señal externa o el signo exterior de las cenizas en la frente expresa el dolor por el pecado y la necesidad de una fe más profunda a través del cambio interno. Las cenizas nos recuerdan que esta vida termina y que un día delante de Dios daremos cuenta de nuestras vidas.
¿Qué harás para vivir la Cuaresma? ¿Cómo harás para que sea un tiempo penitencial? ¿Cómo adaptarás las prácticas tradicionales de Cuaresma a tu circunstancia particular? La Cuaresma es también un buen momento para acercarse al Sacramento de la Penitencia. Busque el perdón del Señor a través de la Confesión, que puede ser una experiencia de paz cuando humildemente usted nombra sus pecados, expresa dolor por ellos y recibe la absolución de ellos.
Para su viaje esta Cuaresma intente:
ORACIÓN. Hablando con Dios. Escuchando a Dios. Tiempo solo para Dios. ¿Cuánto usted necesita? ¿Cuándo usted establece ese tiempo? Leer en silencio las lecturas bíblicas diarias y dominicales pueden enfocar nuestro hablar y el escuchar al Señor. ¿Puedes mejorar tu atención en la oración en la Misa Dominical? ¿Asiste a Misa todos los días? Participar en las devociones de Cuaresma, como las Estaciones de la Cruz o una misión parroquial, puede beneficiar su vida de oración.
AYUNO. Se hace en secreto y con un espíritu de alegría. Renunciar; negarse a sí mismo; despojarse para abrirse más a la presencia amorosa constante de Dios y a los demás, a veces a los que están cerca. Alejarse de mientras se vuelve hacia Dios. ¿Puedes controlar el uso de las redes sociales? ¿Qué acerca de la comida? Abstenerse de comer carne puede ser un sacrificio para algunos. ¿Limitar la cantidad de alimentos?
CARIDAD. Se trata de guardar la Ley de Cristo. Dar, apoyar a otros. Mirar más allá de uno mismo para ver a los pobres y necesitados y responderles en Cristo. El Papa Francisco en su mensaje para la Cuaresma dice: “Aprovechemos especialmente el llegar a nuestros hermanos y hermanas que yacen heridos en el camino de la vida”. Hay tantos a nuestro alrededor que pueden beneficiarse de nuestra caridad, que nos ayudan a ver a todos en el mundo como hermanos y hermanas de quienes tenemos responsabilidad.
La Cuaresma termina en Semana Santa con la celebración del Misterio Pascual, la Muerte y Resurrección del Señor, el misterio central de nuestra fe. Un misterio en el cual participamos a través del Bautismo. Que nuestro uso de las prácticas penitenciales tradicionales en esta Cuaresma de 2022 nos lleve más plenamente a ese misterio.
Que tenga un bendecido camino de Cuaresma.














