
El Santo Padre, el Papa Francisco, ha anunciado que está preparando un documento sobre el tema del Sagrado Corazón de Jesús. Nuestra tradición católica dedica el mes de junio al Sagrado Corazón. Sin embargo, esta devoción no se limita al mes de junio. Es para todos los meses del año. Durante el mes de junio, algunas de nuestras parroquias realizaron devociones al Sagrado Corazón de Jesús y celebraron la Solemnidad el viernes 7 de junio.
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús no sólo es fácil de entender, sino que es aún más fácil dejarse atrapar por el amor personal de Dios por ti, tan claramente representado por la imagen del Sagrado Corazón. Su amor personal por ti está representado por el gran corazón lleno de sangre de Jesús, atravesado por una corona de espinas. En los últimos años, por diversas razones, esta devoción ha disminuido. Sin embargo, sugiero que esta práctica piadosa, de antaño que alguna vez fue muy popular, es muy relevante para los católicos contemporáneos de todas las edades.
Hablando sobre el próximo documento, el Santo Padre dijo: “Creo que nos hará mucho bien meditar sobre diversos aspectos del amor del Señor que pueden iluminar el camino de la renovación eclesial y decir algo significativo a un mundo que parece haber perdido el corazón.”
La imagen del Sagrado Corazón de Jesús es una imagen muy “carnal”, porque es un corazón humano, y, al mismo tiempo, una imagen “celeste”, porque ese corazón humano late en el Hijo de Dios. El Evangelio de Juan habla del corazón de Jesús como fuente de agua viva, que se derrama. Es un corazón que acoge a todos. Es un corazón sagrado porque, en la Encarnación, el Dios eterno y todopoderoso tomó carne humana. El corazón humano de Jesús es un corazón herido, representado por la corona de espinas que lo rodea, y es un corazón divino.
Dios nos amó tanto que se hizo carne para salvarnos, y el amor de Dios sigue salvándonos. El corazón de Jesús está lleno de compasión. Acércate a Él con tus heridas, tus dolores, tus penas y tus pecados. Permite que el amor y la misericordia del Señor te respondan y se conecten contigo. Deja que Su misericordia y Su amor fluyan en ti. Dios desea perdonarnos, y Dios desea que nos reconciliemos con Él.
La imagen del Sagrado Corazón nos recuerda que debemos practicar la ley de Cristo, amarnos los unos a los otros. En mi opinión, éste es el más difícil de cumplir de los mandamientos. Hay personas que no nos agradan; con las que no estamos de acuerdo; cuyo estilo de vida nos parece ofensivo; que nos han herido u ofendido; cuyas críticas a nuestros valores, incluso a nuestra Iglesia y nuestra fe, no podemos tolerar. Sin embargo, la Ley de Cristo es clara. “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. La devoción al Sagrado Corazón puede ayudarnos a amar a los demás, a verlos como amados por Dios. Un objetivo de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús es inspirarnos a vivir Su Ley de Caridad con todas las mujeres y todos los hombres, incluso con nuestros enemigos y con aquellos que nos han roto el corazón.
La devoción al Sagrado Corazón puede hacer por nosotros aquello de lo que habló el profeta Ezequiel cuando dijo: “Os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra” (Ez. 36, 26-28). Esta devoción puede refrescarnos y renovarnos, y convencernos de que Dios nos ama a pesar de que nos sintamos abandonados o alejados de Él. Esta devoción también puede ayudarnos a conocer “el aliento, la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo, que sobrepasa todo conocimiento” (Ef. 3, 17-20).
Parafraseando a San John Henry Cardinal Newman, deja que tu corazón descanse en el Suyo y encontrarás una tierna acogida y un latido que te inspirará a vivir como discípulo misionero de Cristo.
No importa el mes del año, la devoción al Sagrado Corazón de Jesús es siempre una práctica espiritual apropiada. El Sagrado Corazón nos invita personalmente a Jesucristo, que nos ama tal como somos.
“Sagrado Corazón de Jesús, ten piedad de nosotros”.














