
En esta época del año, muchas personas me preguntan, Andres, porque el Mes de la Herencia Hispana es desde el 15 de Septiembre al 15 de Octubre y no un mes específico. La respuesta básica sería para resaltar los aniversarios de la independencia nacional de varios países de América Latina: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua reconocen el 15 de Septiembre como la fecha de su independencia, mientras que la independencia de México se celebra el 16 de Septiembre y Chile celebra su independencia el 18 de Septiembre. Pero más que el mes en que se celebra, lo importante es el reconocer la presencia y contribución de la comunidad hispana en este país.
El término hispano/latino es algo muy propio de los Estados Unidos de América. Si a mi preguntan que soy, yo diría colombiano. Otros dirán Puerto riqueño, Mexicano, Dominicano, Salvadoreño, etc. Generalmente, nos identificamos con el país donde nacimos o de donde proceden nuestros padres. Sin embargo, desde que llegamos a este país, nos identificamos como hispanos/latinos ya que hay unos lazos culturales, lingüísticos e incluso religiosos que nos unen. El censo de los Estados Unidos del 2020 estima que hay mas de 62 millones de latinos en este país, cada uno de ellos con una historia particular de fe que contar, con un camino recorrido único y fundamental para la construcción de este país.
Este Mes de la Herencia Hispana me invita personalmente a dos cosas fundamentales: primero, a reconocer y valorar la diversidad de la comunidad latina en este país. Recuerdo cuando llegué a vivir a California unos años atrás, empecé a asistir a un grupo de oración carismático de jóvenes. La mayoría de los asistentes eran de México. Cuando escuchaba los cantos en el grupo y probaba la comida que compartían después de cada reunión, se me hacían completamente desconocidos, a pesar de estar en esos mismos grupos de oración en Colombia y posteriormente cuando llegue a Florida. Pensaba, esto no me lleva a orar, extraño mi comida natal. Luego de seis años de vivir en California, aprendí a comer como mis amigos mexicanos. Hasta el día de hoy anhelo la comida picante, y esos cantos, que inicialmente me parecían extraños, ahora los canto con todo mi corazón para adorar a Dios. Luego cuando me moví al Noreste del país, encontré una gran comunidad caribeña, que con música y cocina diferentes a la mexicana, me acogieron también amorosamente y me enseñaron los valores de su cultura. Estas dos experiencias me llevaron a reconocer que a pesar de que nos une un mismo idioma cada uno tenemos diversas riquezas culturales y religiosas, las cuales ayudan a construir un país y una iglesia más inclusiva, la cual respeta la manera de como cada quien se relaciona con Dios y con los demás.
Lo segundo que me invita el Mes de la Herencia Hispana es a aportar desde donde Dios me ha colocado a compartir los valores hispanos que ayuden a construir la iglesia y la sociedad en este país. Pudiera hacer varias referencias, desde mi servicio a la iglesia, en este segundo punto, pero quiero relacionarlo en la educación de mis hijas. Tengo el regalo de ser papa de niñas mellizas que nacieron en este país. Quienes se sienten mas cómodas con el lenguaje Inglés pero que sin embargo en casa solo hablamos Español. A quienes les gusta la comida rápida americana, pero en casa anhelan que se sirvan los platos latinos. Quienes sienten que este es su país, pero cuentan los días para ir de vacaciones a Suramérica. Quienes reciben las clases de educación religiosa en Inglés, pero les gusta más orar en Español. El fin de semana pasado veíamos en familia la película “Lemonade Mouth”, en la cual una adolescente de padres de india, le decía a su papá: “estoy tratando de encontrarme, ya que quiero actuar como de India pero no puedo completamente, quiero ser completamente norteamericana pero tampoco lo puedo hacer… estoy encontrando mi lugar”. Esto me llevó a motivar a mis niñas, a que se sientan orgullosas de ser estadounidenses y a la vez de ser latinas. A que encuentren cada día su lugar. A que reconozcan los talentos que Dios les ha dado y junto con los valores religiosos y culturales que reciben en nuestro hogar los pongan al servicio de la iglesia y de la comunidad, para construir una sociedad más diversa, mas inclusiva, mas llena del amor de Dios, el cual es único e irrepetible para cada ser humano.
¡Feliz Mes de la Herencia Hispana!














