
Al ver la necesidad de más recursos espirituales en español para los católicos, Andrés Arango ha escrito un nuevo libro, “Oración y Espiritualidad”.
“Este libro es para todos los que quieran crecer en su relación personal con Dios, todos los que quieran saber cómo orar y vivir como Jesús”, dijo Arango, Delegado del Obispo para el Ministerio Hispano y Director de Evangelización de la Diócesis de Camden.
En el libro, Arango habla de la importancia de nutrir la vida de oración y mantener un diálogo constante con Dios. Cada capítulo ofrece lecciones y consejos prácticos sobre los tipos de oración, las etapas de la vida espiritual, el llamado universal a la santidad y cómo ser un discípulo misionero.
Dirigido a católicos de habla hispana, este libro está lleno de varias referencias culturales, particularmente presentes en la comunidad hispana, como la especial devoción a la Virgen María, la forma de participar en la Eucaristía, el papel de la religiosidad popular y la espiritualidad de los movimientos eclesiales. Arango afirma que “es importante que los católicos latinos lean un libro escrito a partir de sus propias experiencias culturales que dan forma a su espiritualidad”.
Un enfoque principal del libro es comprender la diferencia entre la oración y la espiritualidad.
“La espiritualidad es un estilo de vida, el estilo de vida de Jesús. Perdonar como Jesús, amar como Jesús, servir como Jesús, ser movido por el Espíritu Santo las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. La espiritualidad es cómo crecemos en santidad”, dijo.
La oración es un componente principal de eso, y requiere más que hablar. “Muchos cristianos, realmente no tenemos una conversación con Dios”, dijo Arango. “Creo que muy a menudo cuando vamos a orar, solo hablamos nosotros. La oración es un diálogo: hablamos y también debemos escuchar a Dios. Y necesitamos aprender a hablar con Dios en diferentes momentos; a veces necesitamos pedir [intenciones], pero otras veces necesitamos ir a Dios para agradecer y adorar”.
“Cuando amamos a alguien y alguien nos ama, necesitamos escuchar a esa persona”, continuó, explicando que la oración contemplativa, la meditación cristiana y la lectura de la Palabra de Dios se encuentran entre las formas de hacerlo.
“Si no crecemos en el diálogo, nuestra vida de oración será una rutina. El objetivo es crecer”, dijo.
Además, el libro analiza por qué Jesús es el modelo perfecto de oración, y explica cómo se puede meditar en cada parte del “Padrenuestro”.
“Es una oración muy rica”, dijo Arango, “porque en ella Jesús nos muestra cómo orar con Dios, nuestro Padre. Usa la palabra ‘Abba’, papito, y sabe que Dios lo cuidará, que están conectados. Pero Dios es también nuestro Padre. Él nos ama sin importar nuestros errores. Muchos de nosotros no nos sentimos hijos e hijas de Dios. En cambio, nos alienamos porque no creemos que seamos dignos del amor de Dios”.
Otra forma en que Jesús es un modelo de oración para los fieles es su capacidad para demostrar diferentes maneras de orar. “En la Biblia, oraba con miles de personas, los doce Apóstoles, dos o tres de sus mejores amigos, o solo”, dijo Arango. “Al hacer esto, Jesús nos está enseñando que podemos orar en la misa dominical, en nuestros grupos de oración, con las familias… pero que también necesitamos nuestros momentos privados de oración”.
Esos momentos de soledad, admite, son fugaces en la sociedad actual. “No estamos acostumbrados a muchos momentos de silencio, y no solo al silencio externo, sino también al silencio interno”.
Sin esta paz, no se puede dialogar verdaderamente con Dios, lo que impide el discipulado misionero.
“Ser misionero no es sólo hablar, sino primero escuchar a Dios. Una vez que tienes esa relación, te transformas. Si estás enamorado de Dios, quieres compartir a esta persona de la que estás enamorado”, dijo.
Para enamorarse de la oración y de Dios y ser llamado al discipulado, uno debe ser movido por el Espíritu Santo. “No podemos ser santos por nosotros mismos”, dijo Arango. “Cuando somos guiados por el Espíritu Santo, vamos a sentirnos plenos y cumplir las cosas que debemos hacer como cristianos. No porque tengamos que hacerlo, sino porque estamos llenos del amor de Dios”.














