
La comunidad de fe de la parroquia de San José, en Somers Point y de otros lugares más lejanos se reunieron el 15 de enero para marcar la celebración anual del Cristo Negro de Esquipulas.
La reunión tuvo lugar el mismo día que el festival anual en Guatemala, el cual atrae a miles de personas a la Catedral Basílica de Esquipulas, donde se encuentra la cruz original de madera oscura y la imagen de Cristo.

Organizado por la comunidad hispana de San José, los festejos locales incluyeron la procesión de una imagen local del crucifijo y la Misa oficiada por el Padre Carlos Santa Teresa, vicario parroquial. Familias de todas las edades llenaron los bancos, viajando de todo el estado, así como de Nueva York y Pensilvania.
“Me sentí muy bendecida de estar aquí”, señaló la asistente Michelle Díaz, y agregó que el mensaje que pensó que sus compañeros fieles se llevaron a casa fue que “aunque nuestro Señor fue crucificado, sufrió y murió, El realmente está vivo. Jesús está con nosotros en nuestras pruebas y tribulaciones”.

El feligrés Francisco Cetino expresó su esperanza de que la Misa ayude a “unir a la comunidad de San José” ahora y en el futuro. Aunque la celebración local puede no estar a la altura de las miles que se celebran en Guatemala, dijo: “No importa si es grande o pequeña, aquí se celebra con mucho corazón”.
Celebrado cada año por aquellos en el Centro y Sur de América, el Cristo Negro de Esquipulas remonta su historia a 1594. Durante siglos, los Católicos devotos se han presentado frente al “Señor Milagroso de Esquipulas” para pedir intenciones de oración y sanación.
El fotógrafo Dave Hernandez contribuyó a este reportaje. Para ver el video de noticias relacionadas, visite YouTube.com/catholicstarherald.














