
BLACKWOOD – Mas de 500 años atrás, la aparición de la Santísima Virgen fue presenciada por un indígena, Juan Diego, en el cerro del Tepeyac en México.
Este acontecimiento se celebró en la Parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza, el pasado 12 de diciembre. Ambas iglesias de la parroquia, San Judas y Santa Inés en Blackwood, estuvieron muy bien concurridas por feligreses que vinieron con gran devoción a venerar a la Madre santa.
Esta celebración especial a la Virgen María, Nuestra Señora de Guadalupe, Emperatriz de las Américas, la Santa Patrona de América, empezó con una novena y Rosario en la Iglesia de San Judas.Luego, fieles tanto jóvenes como mayores, participaron en una procesión en automóvil hasta la Iglesia de Santa Inés, donde se celebró una misa, el relato de la historia de Juan Diego y bailes culturales y gastronómicos
El Padre Joseph T. Szolack, párroco de Nuestra Señora de la Esperanza, indicó lo importante que es para la parroquia continuar con esta celebración anual.
“Venerar a Nuestra Señora de Guadalupe ayuda a exponer la riqueza de la cultura latina a la comunidad anglo, y eso nos brinda mucho honor y satisfacción. Y quien más tiene el poder para reunirnos y entendernos mutuamente que la Santísima Madre”, dijo el Padre Szolack.
La noche continuo con una deslumbrante danza cultural por el grupo Danza Anahuath de Delaware y Pennsylvania. Luego de esto se celebró la Santa Misa empezando con la canción ‘La Guadalupana,’ que resonó en voces fuertes con todos cantando “ser Guadalupano, ser Guadalupano es algo esencial.” Tampoco faltaron ‘Las Mañanitas’, una tradición mexicana.
“Este tercer domingo de adviento se le conoce como el domingo de alegría”, explicó el Padre René Canales, párroco de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Lindenwold, quien encabezó la celebración. “La Virgen María es la primera evangelizadora, la veneramos porque es ella la que nos lleva al Señor, es ella quien nos une como hijos de la iglesia”, indicó el Padre Canales.
El Padre añadió que en el calendario litúrgico se le da reverencia a esta fiesta porque Nuestra Señora de Guadalupe es un modelo de evangelización para fieles a través de las Américas y por otros lados del mundo.
Para Dulce Vergara, feligrés de San Judas, le faltan palabras para expresar su devoción a la Virgen de Guadalupe.
“Es un gusto tan profundo considerarme Guadalupana”, dijo ella. “Es la forma más sencilla de agradecer todos los favores recibidos.”
Fieles de todas las culturas hablaron sobre su devoción a Nuestra Señora de Guadalupe.
“Yo soy de descendencia italiana y venezolana y le tengo mucho amor desde que llegue a este país, la considero muy milagrosa,” comento Nelly Mannino, de la iglesia San Judas. “No dejo de asistir.”
Muchos niños lucieron trajes típicos mexicanos para rendir homenaje a la Virgen. Y no hubo uno que otro que no fuera vestido como el mismo Juan Diego, para la admiración del público en la iglesia.
Para el joven puertorriqueño Freddy Ramos, de Santa Inés, esta celebración lo anima mucho. Dice él que es “como recargar las baterías de fe y sentirse muy bendecido y en familia.”




















