
Altagracia Rodríguez sabe que los principios y los valores de la fe se nutren en las escuelas católicas, por lo que esta madre latina dice que no podría estar más contenta de tener tres hijos matriculados en la escuela regional Bishop Schad de Vineland.
Ella atribuye su satisfacción a lo emocional, espiritual y académicamente fuertes que han crecido sus hijos.
“Me siento muy feliz y creo que esto es como un legado familiar para mis hijos. Fue la mejor decisión que pude haber tomado”, dijo Rodríguez.
Hay muchos padres latinos que, como Rodríguez, se han unido a las escuelas católicas del Sur de Nueva Jersey porque creen que la educación católica es una inversión en el futuro de sus hijos. Desde el 2014, las escuelas católicas del Sur de Nueva Jersey han visto un aumento del 96 por ciento en los estudiantes latinos en los grados Pre-K hasta el octavo, y un aumento del 61 por ciento en las escuelas secundarias. (Esta estadística no incluye las Escuelas Católicas Asociadas de la ciudad de Camden, que tradicionalmente tienen un alto porcentaje de estudiantes latinos).
Durante estos años, la Oficina de Escuelas Católicas de la Diócesis ha aprendido que los padres latinos con-fían y les gustan nuestras escuelas académicamente, pero las valoran más porque son católicas.
Heather Crisci, directora de Camden Catholic High School en Cherry Hill, está de acuerdo con esa perspectiva, diciendo que “todos los estudiantes [pueden] beneficiarse de un ambiente escolar católico que es favorable y que apoya sus metas y aspiraciones. Una escuela católica proporciona una base en la fe que permite a los estudiantes crecer y descubrir su lugar y los talentos que Dios les ha dado”.

Esta ha sido la experiencia de Donaji Mendieta Silva, una estudiante católica de último año de secundaria de ascendencia mexicana a la que se le ha concedido una beca completa para la Universidad de Princeton a través del programa QuestBridge, que ayuda a los estudiantes de último año de secundaria con alto rendimiento y bajos ingresos a obtener admisión y becas completas en las universidades más selectivas del país.
“Su empuje, trabajo duro y logros la llevaron a ser aceptada en la Universidad de Princeton, y Camden Catholic High School no podría estar más orgullosa de ella”, dijo Crisci.
Mendieta será la primera en su familia en asistir a una universidad de la Ivy League y graduarse.
“En Camden Catholic High School, todo el mundo es muy edificante. Los profesores son amables y me apoyan”, dijo con emoción en su voz. “Me dieron las herramientas para seguir adelante”.
Su madre, María Silva, no podría estar más contenta. Dice que su hija ha soñado con Princeton desde que tenía siete años, cuando se enteró de que Albert Einstein era profesor allí. “Quiere ser profesora de química”, dijo Silva.
Esta historia de éxito es una fuente de esperanza para muchas familias latinas que creen en el poder de una buena educación católica.
“Muchas familias latinas desconocen las oportunidades y recursos disponibles para sus hijos y cómo acceder a ellos, pero el apoyo que encontramos en nuestra escuela secundaria católica aseguró que Donaji pudiera competir y encontrar esas oportunidades”, dijo Silva.
Rodríguez y Silva coinciden en que la escuela católica ha enriquecido la fe de sus familias y la relación de sus hijos con Dios. También están impresionados por la calidad de la educación que reciben sus hijos.
Silva dijo que la educación católica es una oportunidad para que las familias latinas mantengan sus valores y para que los niños tengan la oportunidad de crecer integralmente como seres humanos. “Aprenden a ser selectivos con sus palabras y acciones porque quieren agradar a Jesús”.
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Marianela Nuñez es la directora de inscripciones y alcance de la Oficina Diocesana de Escuelas Católicas.














