Mi Verano

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“El verano y la vida son fácil”, así comienza la canción clásica escrita por George Gershwin. La encantadora música te pone en un estado de ánimo “veraniego”; es casi como una canción de cuna. Nadie la canta mejor que Ella Fitzgerald, en mi opinión.

La “vida” no fue fácil el verano pasado con las matanzas sin sentido en El Paso, Texas y Dayton, Ohio, y mientras escribo esta refle-xión (domingo 1 de septiembre) se informa de otro asalto violento con armas de fuego a transeúntes en Midland y Odessa, en el este de Texas. Solo en el mes de agosto murieron más de 50 personas en tiroteos masivos.

Casi cada dos semanas se produce un tiroteo en nuestro país. ¿Esto terminará alguna vez? ¿Qué está causando esta epidemia? ¿Por qué nuestros funcionarios electos no pueden producir una legislación efectiva sobre la venta de armas? No existe una “vida fácil” para ninguno de nosotros que en cualquier momento podemos ser víctimas de la violencia con armas.

Los Obispos Católicos de los Estados Unidos han abordado este tema: Esto el algo de lo que han dicho: “Hagamos los sacrificios que sean necesarios para poner fin a los asesinatos violentos que saturan a nuestra nación” (después del tiroteo de Gilroy California en julio). ) “La Conferencia Católica ha abogado durante mucho tiempo por leyes de armas responsables y recursos mayores para abordar las causas profundas de la violencia” (después del tiroteo en Dayton, Ohio). “Estos horribles ataques demuestran inequívocamente la innegable existencia del mal en nuestra sociedad… todas las personas de Buena voluntad y los líderes católicos deben trabajar incan-sablemente para erradicar las causas de tales crímenes”. (Después del tiroteo en Odessa, Texas) Las soluciones son posibles. Se necesita mucha oración, pero tiene que haber voluntad política y eso parece faltar.

En medio de los trágicos eventos, hubo muchos eventos llenos de gracia. Eventos que inspiran espe-ranza y traen mucha alegría.

El domingo 18 de agosto celebré Misa en la iglesia de la Preciosísima Sangre, nuestra parroquia vietnamita, en West Collingswood, durante la cual tres jóvenes hicieron sus votos finales y la profesión religiosa solemne en la Congregación de la Sagrada Familia. La asamblea se llenó de alegría al presenciar el compromiso para siempre de estos jóvenes seminaristas. En los Estados Unidos el año pasado, el 5% de los que fueron ordenados sacerdotes son vietnamitas estadounidenses o nacidos en Vietnam. Dada la escasez de vocaciones al sacerdocio en nuestras parroquias, ¡no se sorprendan si algún día su párroco puede ser alguno de estos jóvenes!

En agosto estuve feliz de participar en la BODA DEL MAR en Wildwood en la Vigilia de la Asunción, y en Atlantic City en la Solemnidad, el 15 de agosto. Cerca de 5,000 personas asistieron a ambas celebraciones.

Esta ceremonia se remonta al año 1000 en Nápoles, Italia y a la acción cuando el obispo calmó la tempestad en el preciso momento que hace una oración a Dios y arroja su anillo episcopal a las aguas furiosas. El hecho de que esta ceremonia continúe atrayendo a la gente nos habla sobre el poder de la “religiosidad popular” que lleva el misterio de Dios. Hay una conexión entre el Mar, el ministerio del obispo, la Madre de Dios y la Iglesia. La Boda del Mar levanta el velo que separa lo Sagrado de nosotros y yo agregaría, ¡es muy divertido!

El domingo 4 de agosto instalé un nuevo párroco para la parroquia de Nuestra Señora del Monte Carmelo, de Berlín, el Padre Michael De Leon, quien es miembro de una comunidad religiosa filipina, Alagad Ni Maria. La parroquia no solo obtuvo un nuevo párroco, sino que también tuvo otros tres sacerdotes jóvenes que servirán en varios ministerios de nuestra diócesis mientras viven y ayudan en la parroquia de Berlín. Qué regalo para la parroquia y para la iglesia de Camden. Estoy muy contento de dar la bienvenida a nuestra diócesis a los sacerdotes de Alagad Ni Maria. Que Dios fructifique su ministerio en el sur de Nueva Jersey.

Este año, en Hammonton, la Sociedad de Nuestra Señora del Monte Carmelo produjo su 144º festival y procesión al aire libre. Saludo a los hombres de la sociedad por mantener viva esta tradición católica italoamericana. Es mucho trabajo. El festival de una semana y la procesión final al aire libre son un homenaje a la profunda fe de los inmigrantes italianos del siglo 19 en Hammonton y sus descendientes nacidos en Estados Unidos que mantienen viva esta tradición. Algo que me emociona cada año es ofrecer una misa el 16 de julio para la Sociedad y rezar en acción de gracias por sus antepasados inmigrantes pioneros que trajeron su fe católica a los Estados Unidos.

Quedan unas pocas semanas de verano… Que disfruten de una “vida fácil”.