
Queridos hermanos y hermanas en Cristo,
El 23 de octubre, Domingo Mundial de las Misiones, nos unimos a los católicos de todo el mundo en esta celebración eucarística anual por las Misiones de la Iglesia.
El Papa Francisco reflexiona sobre el tema de este año: “Para que sean Mis testigos” (Hechos 1:8). Enfatiza el llamado a todo cristiano a dar testimonio de Cristo, a participar en una misión de evangelización universal y a buscar la fuerza y la guía del Espíritu Santo.
A partir de 1822, el fondo universal de la Sociedad de la Propagación de la Fe proporcionó unos $7 millones en ayuda a las iglesias nuevas y en crecimiento de los Estados Unidos. Sus oraciones y apoyo generoso sostienen hoy a los sacerdotes, líderes pastorales religiosos y laicos en más de 1100 diócesis misioneras en Asia, África, las Islas del Pacífico y partes de América Latina y Europa mientras proclaman el Evangelio, edifican la Iglesia y sirven a los pobres.
La Beata Pauline Jaricot comenzó este trabajo hace 200 años. Como nos recuerda el Papa Francisco, “Ella aceptó la inspiración de Dios para establecer una red de oración y colecta para misioneros de modo que los fieles pudieran participar activamente en la misión ‘hasta los confines de la tierra.’” Su visión conduciría al Domingo Mundial de las Misiones, que ayuda al Papa a sostener la actividad misionera.
Cuando contribuye a la colecta del Domingo Mundial de las Misiones, hace posible que el Santo Padre provea para la formación de nuestros seminaristas y religiosos y religiosas. Ayuda en la construcción de escuelas y orfanatos que atienden a niños en lugares que pocos visitan. Los misioneros pueden construir iglesias en áreas con escasos recursos. Los sacerdotes y religiosos hermanos y hermanas pueden comprar alimentos y lo esencial que hacen posible proclamar el Evangelio y celebrar los Sacramentos.
Animo su generosidad en el Domingo Mundial de las Misiones, especialmente en este año del bicentenario. Sus oraciones siguen siendo su mayor regalo, su apoyo financiero es dador de vida a nuestros hermanos y hermanas en las comunidades más vulnerables del mundo.
Sinceramente en Cristo,
Reverendísimo Dennis J. Sullivan, D.D.
Obispo de Camden














