
Fieles de toda la Diócesis de Camden y más allá celebraron la Vigilia y Fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María con el Obispo Dennis Sullivan los días 14 y 15 de agosto, asistiendo a Misa y participando en las Bodas del Mar.
“El Arca de la Alianza representaba la presencia de Dios con el pueblo que Dios había elegido. … Iba con él a todas partes. El Dios de Israel acompañaba a su pueblo en todas las situaciones”, predicó el obispo Sullivan el 15 de agosto ante una multitud de 1.000 personas reunidas en el Etess Arena, dentro del Hard Rock Hotel de Atlantic City.

Estableciendo vínculos entre esta primera lectura de Crónicas y el Evangelio del día, Lucas, explicó cómo, tras recibir la visita de un ángel, la Virgen María, embarazada, se apresura a visitar a su prima Isabel, la madre de Juan el Bautista. Cuando María llega, Juan salta en el vientre de su madre ante la presencia de María, “que lleva en su vientre al hijo de Dios, Jesús”.
“Nuestra tradición católica, hermanas y hermanos, se refiere a María como el Arca de la Alianza”, dijo el obispo Sullivan. “Así como el Arca de la Alianza en tiempos de Israel representaba la presencia de Dios, morando con su pueblo, María llevaba en sí al Hijo de Dios, Jesús, que es la presencia de Dios en la carne humana, carne que tomó del vientre de María. … Ella lleva a Jesús, nos lo lleva a nosotros, a ti y a mí”.
Continuó: “San Lucas nos dice que María se levantó y fue deprisa a Isabel. … El ejemplo de la prisa de María por llegar a Isabel nos enseña que vivimos para los demás, y necesitamos vivir con la misma prisa que vemos en la Madre de Dios”.
En las misas que celebró el 14 de agosto en la Iglesia de Santa Ana, Parroquia de Notre Dame de la Mer, Wildwood, y el 15 de agosto en la Parroquia de Santa Mónica en Atlantic City y otras, el obispo Sullivan estuvo acompañado por un puñado de sacerdotes concelebrantes y seminaristas de la Diócesis. Después de cada misa, cientos de fieles se dirigieron a la playa para celebrar la antigua tradición italiana de las Bodas del Mar, en la que el Obispo bendice tanto la ciudad como el océano. Durante ambas homilías, señaló que esta tradición, que se remonta al siglo XIV en Venecia, es un ejemplo de la importante integración que existe entre la cultura y la fe católica.














