
Hace dos semanas, este periódico informaba de mis visitas a cinco de nuestras escuelas católicas de primaria e incluía fotos encantadoras. Los rostros sonrientes de los niños, los administradores, el profesorado y su servidor reflejaban el ambiente de alegría que encontré en cada una de esas escuelas. Estas cinco escuelas son representativas de todas las escuelas católicas de primaria en nuestra diócesis.
Ahora, estoy celebrando la Misa del Espíritu Santo en nuestras escuelas diocesanas de secundaria. Se trata de una venerable tradición católica que se remonta a la época medieval. El año académico comienza invocando las bendiciones de Dios sobre los estudiantes, el profesorado, los administradores y el personal de las instituciones académicas. Al término de la misa, me reúno con el Consejo de Estudiantes. Como en las escuelas de primaria, son encuentros encantadores para mí y, espero, para los alumnos. Les brinda la oportunidad de hablar con el obispo y a mí de escucharlos.
Escribí esta columna el Domingo Catequético -el 17 de septiembre de este año-, que es la celebración anual del ministerio de los catequistas y de los programas de catequesis patrocinados por cada parroquia. Los profesores y administradores de las escuelas católicas son catequistas. La misión de una escuela católica y la misión de un programa parroquial de formación en la fe son las mismas: la evangelización con el resultado esperado del discipulado. Anunciar el Evangelio de Jesucristo según la tradición católica. Todas las asignaturas, no sólo las de religión, que se imparten en nuestros colegios tienen como referencia al Señor Jesucristo y a la Iglesia que Él estableció en la tierra. Del mismo modo, para el programa parroquial de formación en la fe, que implica tanto a niños como a adultos, su referencia es el Señor Jesucristo y la Iglesia.
Tanto en las escuelas como en los programas parroquiales de formación en la fe, los catequistas anuncian el Evangelio. Los alumnos en ambas situaciones escuchan, aprenden, aman y siguen el Evangelio con el objetivo de ser informados y formados como Discípulos de Cristo en la comunidad de fe católica. Este es el objetivo de una escuela católica y de un programa parroquial de educación religiosa.
Visité cinco escuelas en la primera semana de clases porque las escuelas católicas importan. ¡Ojalá cada niño católico de esta Diócesis pudiera educarse en una de ellas! Necesitamos su ayuda financiera para lograrlo. ¿Quizás usted pueda ayudarnos? (La información sobre donaciones a nuestras escuelas se encuentra al final de esta columna). Cada parroquia de nuestra Diócesis tiene la responsabilidad de una escuela católica.
Nuestras escuelas se distinguen de una escuela pública de muchas maneras. He aquí algunas: Las escuelas católicas son lugares donde se permite rezar, donde se puede hablar y dirigirse a Dios. Enseñan la verdad a través de un lente católico. Los alumnos están expuestos a la variedad y riqueza de la tradición católica. Cada alumno es desafiado a crecer en nuestra fe católica. Se respeta a cada alumno como creado a imagen de Dios, como hijo de Dios cuya naturaleza humana ha sido dada por Dios. Los signos cristianos, como cruces, imágenes de santos y estatuas, ocupan un lugar destacado en las escuelas para fomentar la devoción de los alumnos.
Los alumnos están llamados a una vida virtuosa. Se educa al alumno en su totalidad: intelectual, espiritual, física, mente, cuerpo y alma. Se subraya la importancia de la comunidad. Se enseña a preocuparse por los pobres y a actuar en su favor. Nuestras escuelas son académicamente sólidas y excelentes. La participación de los padres, los primeros maestros de sus hijos, es bienvenida y esperada en cada escuela. Se enseña la diferencia entre el mal y el bien, lo correcto y lo incorrecto, el pecado y la gracia.
San Ireneo escribió que “la gloria de Dios es la persona humana plenamente viva”. El objetivo de la educación católica en nuestras escuelas de la Diócesis de Camden es hacer que nuestros alumnos estén “plenamente vivos”. Nuestras escuelas son verdaderamente el regalo de toda una vida.
Apoye a las escuelas católicas de la Diócesis de Camden. Visite el sitio web del Fondo de Becas del Sur de Nueva Jersey en: https://bit.ly/SJScholarshipFund.














