
Esta Nochebuena, 24 de diciembre de 2024, Su Santidad el Papa Francisco inaugurará en la Basílica de San Pedro de Roma el llamado Año Jubilar. Antes de la primera misa de Navidad, el Papa abrirá la Puerta Santa para dar comienzo al Año Jubilar 2025. El Jubileo celebra la nueva vida en Cristo, que se simboliza atravesando la Puerta Santa. Al concluir el año jubilar, esa puerta se sella hasta el siguiente Jubileo. Cada 25 años, la Iglesia celebra un año jubilar en honor del Nacimiento del Señor. Esta tradición comenzó durante el pontificado del Papa Bonifacio VIII en el año 1.300 D.C.
Un año jubilar reciente tuvo lugar en el año 2000 para comenzar el tercer milenio. Tras el Jubileo de 2025, el próximo tendrá lugar en el año 2050. Hay otras ocasiones en las que el Santo Padre puede convocar un año jubilar. No me sorprendería que el año 2033 fuera declarado Jubileo para honrar los 2.000 años de la Muerte del Señor en la Cruz. La palabra jubileo viene de una palabra hebrea “yobel”, que se traduce como cabra. En el Antiguo Testamento, los jubileos se anunciaban con el sonido que surgía al tocar el cuerno de una cabra.
El tema elegido para este año jubilar es “Peregrinos de esperanza”. “Que 2025 sea un año de esperanza para todos”. El título “peregrinos” nos recuerda que estamos de viaje por esta vida eterna. Al pasar por la vida, los cristianos estamos llamados a hacerlo con esperanza.

En la Bula de convocación del año jubilar, el Papa Francisco escribió: “Todos sabemos lo que es esperar. En el corazón de cada persona, la esperanza habita como el deseo y la expectativa de cosas buenas por venir, a pesar de no saber lo que el futuro puede traer. Aun así, la incertidumbre sobre el futuro puede suscitar a veces sentimientos contradictorios, que van desde la confianza plena hasta la vacilación y la duda. A menudo nos encontramos con personas desanimadas, pesimistas y cínicas ante el futuro, como si nada pudiera traerles la felicidad. Que el Jubileo sea para todos nosotros una ocasión para renovarnos en la esperanza”. Que este mensaje del Papa Francisco resuene en ti y te anime a vivir con esperanza, especialmente cuando tu vida se vuelve difícil.
El logotipo del Año Santo 2025 muestra cuatro figuras abrazadas que representan los cuatro puntos cardinales. Al frente está la Cruz de Jesucristo. Es el signo de la fe y la fuente de la esperanza. Bajo las cuatro figuras hay olas para reflejar las situaciones duras que, a veces, nos suceden a nosotros y al mundo. Debajo de la Cruz hay un ancla. Una cruz invertida. El ancla es símbolo de esperanza. La esperanza nos mantiene firmes cuando la vida nos lanza golpes.
Sugiero que el lema de los cartujos, orden religiosa fundada por San Bruno, “stat crux dum volvitur orbis” nos ayude a comprender la esperanza que se encuentra en la Cruz del Señor. Traduzco libremente “stat crux dum volvitur orbis”: la Cruz se mantiene firme mientras el mundo se tambalea. Cuando tu experiencia de vida sea turbulenta, cuando la situación del mundo sea peligrosa, mira a la Cruz del Señor y déjate sostener por la esperanza que te ofrece.
Próximamente se informará sobre cómo se celebrará el año jubilar en nuestra diócesis. El Jubileo 2025 es un don para profundizar en nuestra relación con Dios y con las personas. Es un tiempo para renovar nuestra fe. El Papa Francisco ora para que este año jubilar esté “marcado por la esperanza que no se desvanece, nuestra esperanza en Dios. Que nos ayude a recuperar la confianza plena que necesitamos, en la Iglesia y en la sociedad, en nuestras relaciones interpersonales y en las relaciones internacionales, y en nuestra tarea de promover la dignidad de todas las personas y el respeto al don divino de la creación.” (Bula de Indicción nº 25)














