
La Jornada Mundial de la Vida Consagrada me ha brindado la oportunidad de reconocer públicamente a las religiosas y religiosos de nuestra Diócesis y agradecerles su testimonio de Cristo. Los religiosos dan testimonio a través del carisma de su familia religiosa y de la vivencia de los consejos evangélicos. Sus ministerios – sus labores – han edificado la Iglesia allí donde han sido destinados, y han anunciado la Regla de Dios. Puedo dar testimonio de todo lo que han hecho por la Iglesia en Camden, desde la fundación de nuestra Diócesis hasta el presente.
El 1 de febrero, durante una Misa celebrada en la Iglesia de la Sagrada Familia, en Sewell, les di las gracias en nombre de todo el pueblo de Dios. Prediqué lo siguiente en nuestra celebración diocesana. Las Escrituras proclamadas en esa Misa fueron Hebreos 11,1-2, 8-19 y Marcos 4,35-41:
La Jornada Mundial de la Vida Consagrada se celebra el 2 de febrero, que este año cayo en domingo. Debido a los horarios dominicales, trasladamos nuestra celebración al sábado 1 de febrero. Sin embargo, en esta Misa se reconoce la asociación entre lo que se celebra el 2 de febrero, la ofrenda del Señor por María y José en la Presentación del Niño Jesús en el Templo, y la ofrenda de la vida de los religiosos consagrados. Hoy celebramos la ofrenda de las vidas de nuestros jubilares. Sus dones a Dios de 70, 60, 50 y 25 años de vida consagrada.
Hace un par de semanas, me sorprendió y a su vez me encantó leer un artículo en el Wall Street Journal titulado “Una futura santa para la era digital”. El ensayo trata de una religiosa consagrada, la hermana Clare Crockett, cuya causa de canonización se ha abierto. Fue miembro de la congregación de las Hermanas Siervas del Hogar de la Madre. Nacida en Derry, Irlanda, aspiraba a convertirse en una actriz famosa, y fue descrita como “una hermosa mujer bendecida con un carisma extraordinario”.
En el año 2000, fue con unos amigos a un retiro de Semana Santa en España. Se definía a sí misma como una “niña salvaje”. Durante aquel retiro, tuvo un encuentro con Cristo crucificado que cambió su vida. Ella, que tenía poco interés en la religión, no practicaba la fe y estaba involucrada en muchas borracheras y fiestas, entró en el convento de las Hermanas Siervas del Hogar de la Madre, y finalmente profesó y fue enviada en misión. En 2016, estaba enseñando música en Playa Prieta, Ecuador, cuando un terremoto destruyó el edificio de la escuela y se llevó su vida y la de cinco jóvenes candidatas a la comunidad.
El artículo del Wall Street Journal recogía numerosos testimonios sobre ella llegados de todo el mundo, [y] sobre su influencia en antiguos alumnos y otras personas con las que tenía contacto, especialmente de jóvenes. Testimonios como que ayudaba a los alumnos a luchar contra el mal; evitaba que otros se suicidaran; hacía que los jóvenes volvieran a la Iglesia. Su rostro joven y sonriente y su entusiasmo por la juventud han llamado la atención, especialmente de los jóvenes. Les inspira.

La ceremonia de apertura de la causa de su beatificación fue relatada en aquel ensayo del Journal. El autor del ensayo quedó fascinado con la ofrenda de su vida: esta joven religiosa vivaz, atractiva y con talento. “Todo o nada” fue el lema de la vida de la Hna. Clare. Al dar y ofrecer su vida a Dios, encontraba satisfacción y realización humana, y atraía a los demás, especialmente a los jóvenes. Sus compañeras quedaron asombradas por su dedicación a la vida y su abnegación. La devoción generalizada hacia ella ha atraído a un público masivo de jóvenes.
Celebramos la ofrenda de la vida de nuestras religiosas consagradas. Su entrega gratuita a Dios. Oímos hablar de Abraham al autor de la carta de los Hebreos. La decisión de Abraham de abandonar su hogar, de buscar la tierra prometida, de confiar en Dios. Su fe, definida en la lectura de Hebreos: “La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven”. Con confianza y fe como la de Abraham, nuestros jubilares tomaron la decisión de dejar su vida anterior y buscar a Cristo el Señor a través de los consejos evangélicos y del carisma de su comunidad.
A lo largo de los años en que los jubilares han vivido la vida consagrada, estoy seguro de que han invocado a Jesús para calmar las tormentas – personales, sociales, eclesiales y congregacionales. No olviden nunca que el Señor está con ustedes. “Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que ha venido a su pueblo”, en los buenos tiempos y en los tiempos de tormenta. Él ha venido a su pueblo a través de los religiosos consagrados, a través de su fidelidad a Él, a medida que ellos viven los consejos evangélicos y el carisma de su comunidad.
El mundo está fascinado por la ofrenda de sí mismo, que sólo puede ser comprendida por la fe.
En este Año Jubilar de la Esperanza, que cada uno de nuestros jubilares y todos los religiosos consagrados sean peregrinos de esperanza en un mundo que necesita desesperadamente de ustedes y de su testimonio. El Jubileo de la Vida Consagrada se llevará a cabo en Roma los días 8 y 9 de octubre con el lema “Peregrinos de esperanza, en camino hacia la paz”. Sugiero, en honor de sus jubileos, que sus comunidades les envíen a Roma para el Jubileo de la Vida Consagrada.
¡Felicitaciones! ¡Muchas gracias, jubilares! Que Dios los bendiga.














