
HAMMONTON – En un ambiente de fe, alegría y compromiso pastoral, cerca de 150 líderes hispanos católicos de las diócesis de Nueva Jersey y Pennsylvania se reunieron este sábado 24 de mayo para participar en el Encuentro de Líderes Hispanos de la Región III. La jornada se desarrolló bajo el lema “Portadores de Esperanza”, en el contexto del Año Jubilar de la Esperanza, y tuvo como objetivo fortalecer la unidad y renovar el llamado al servicio en las comunidades hispanas, especialmente a los inmigrantes.
Organizado como parte de la continua implementación del Plan Pastoral Nacional de Ministerio Hispano/Latino, la jornada contó con presentaciones, momentos de oración, y sesiones de trabajo colaborativo que abordaron los desafíos y oportunidades que enfrenta la comunidad hispana dentro de la Iglesia Católica.
“El Encuentro es una oportunidad para escucharnos mutuamente, fortalecer nuestros lazos como pueblo de fe, y trazar caminos concretos de acción pastoral,” expresó uno de los organizadores del evento.
La Región III, que comprende las diócesis católicas de Nueva Jersey y Pennsylvania, ha visto un crecimiento constante en su población hispana, lo que ha motivado una mayor inversión en el liderazgo pastoral y la atención a las realidades culturales y espirituales de esta comunidad.
Uno de los momentos más significativos del día fue la celebración de la Santa Misa, presidida por el Obispo José Williams en la iglesia de San Antonio de Padua. Durante su homilía, el Obispo Williams animó a los presentes a ser “puentes de unidad y esperanza en sus comunidades”, destacando la importancia del liderazgo pastoral hispano en el crecimiento espiritual y social de la Iglesia.
“Qué signo de esperanza tenemos al ver a los líderes latinos en este Año Jubilar de la Esperanza reunidos para fomentar la unidad”, dijo el Obispo Williams.
“Jesús nos llama, nos ama, nos valora y nos acompaña”, expresó Ana C. Hidalgo, delegada del obispo para el Ministerio Hispano de la Diócesis de Allentown, Pa. Sus palabras resuenan profundamente en una comunidad diversa que busca vivir su fe en medio de los desafíos del mundo moderno.
Hidalgo, conocida por su compromiso con el servicio pastoral y la inclusión en la Iglesia, recordó a los fieles que el mensaje de Dios es claro: nadie está solo y todos tienen un valor único ante los ojos de Él. “Para Dios, lo importante es que estemos unidos,” agregó, subrayando la importancia de la comunión y la solidaridad entre los creyentes.
Andrés Arango, delegado del obispo para el Ministerio Hispano y director de Evangelización en la Diócesis de Camden, explicó que el evento permitió conocer las realidades pastorales de cada diócesis de Nueva Jersey y Pennsylvania, donde se compartieron experiencias que permitirán servir mejor a la creciente comunidad hispana.
“La unidad es una gran motivación entre los dos estados,” afirmó Arango. En un contexto de diversidad cultural y espiritual, los líderes vieron en esta colaboración una oportunidad concreta para crecer como una sola Iglesia.
También subrayó la importancia de que todo lo aprendido sea llevado de vuelta a las parroquias locales. “Esperamos que la información compartida sea multiplicada por discípulos misioneros que apoyen activamente a sus comunidades,” expresó Andrés, alentando a los participantes a ser puentes de esperanza y fe en sus propias diócesis.
Uno de los momentos más emotivos fue el testimonio de Yimi Ariel, joven participante de la Arquidiócesis de Philadelphia, quien compartió lo que significa para él, el Jubileo de la Esperanza: “Es una nueva oportunidad para perdonar y ser perdonado, un tiempo para reparar y meditar, para estar bien conmigo mismo y con Dios,” afirmó. Añadió también su deseo profundo: “Ser semilla de esperanza para muchos jóvenes como yo”.
Este encuentro no solo fortaleció lazos entre diócesis, sino que encendió nuevamente el espíritu misionero en los corazones de quienes desean ser instrumentos de esperanza, reconciliación y amor en sus comunidades.
Sanddy German, representante de la parroquia San Joaquín, Bellmawr, compartió su entusiasmo por participar en el reciente encuentro que reunió a líderes hispanos de diferentes diócesis. Destacó el significado profundo del Jubileo de la Esperanza, al considerarlo una oportunidad única para llevar esperanza a quienes aún no conocen el amor de Dios. “Es una experiencia que nos impulsa a salir, a compartir la fe, y a renovar nuestro compromiso con la misión evangelizadora”, afirmó.
Desde su perspectiva como miembro del Ministerio Hispano, enfatizó el sentido de comunidad que se vive entre los participantes. “Somos como una familia”, dijo. “Este tipo de encuentros no solo fortalecen nuestros lazos, sino también nuestro amor hacia Dios y nuestra convicción de llevar su mensaje a otros”.
Asimismo, Luz Escoba, representante activa de la Diócesis de Metuchen, ha destacado la importancia de fortalecer la unidad entre las distintas diócesis y arquidiócesis. Resalta que existen muchas realidades comunes que enfrentan las comunidades católicas, lo que crea una base sólida para el trabajo conjunto.
“Es muy importante que podamos compartir nuestras experiencias y desafíos”, expresó. “Aunque venimos de diócesis distintas, vivimos realidades similares. Eso nos da la oportunidad de crecer juntos como comunidad y apoyarnos mutuamente”.
Para Luz, la oración juega un papel fundamental en este proceso de unidad. “La oración es el lazo que nos conecta y nos guía. A través de ella podemos trabajar unidos, discernir juntos y avanzar como un solo cuerpo en Dios”.














