
Nota del editor: El siguiente es el cuarto de una serie de artículos del obispo José A. Williams sobre los “obreros para su mies”.
“La mies es abundante, pero los obreros son pocos”. (Mt 9, 37-38)
La primavera pasada, estaba hablando con un pequeño grupo de fieles después de celebrar la Misa en la iglesia Sagrado Corazón en Vineland. En un momento dado, la conversación derivó hacia las vocaciones, y compartí la buena noticia sobre la formación de un equipo de vocaciones sacerdotales en la Diócesis de Camden (una decisión que más tarde anunciaría en la edición del 18 de julio del “Catholic Star Herald”). En general, la noticia fue bien recibida, pero una religiosa que estaba presente, la hermana Jazmin, de la congregación Simplicidad de Jesús, se puso las manos en las caderas y, con una indignación medio fingida, replicó: “¿Y nosotras qué?”. Se refería a las religiosas de la diócesis y me preguntaba por qué no estaba formando también un equipo para promover las vocaciones a la vida religiosa.
¡Eso fue todo un reto para su obispo! Fue un reto que me encantó recibir, y respondí espontáneamente: “¡Así se habla!”.
Siempre que las personas están deseosas de compartir su vocación con los demás, es una señal del amor que sienten por la vida a la que han sido llamadas, y eso siempre es una buena noticia. En el caso de la hermana Jazmin, tuve un asiento en primera fila para presenciar su amorosa entrada en la vida religiosa.
La misma semana que llegué a la diócesis, hace poco más de un año, la hermana Jazmin hizo su primera profesión de votos con las Hijas Misioneras de la Virgen María Purísima. Tuve el privilegio de celebrar esa Misa en la Parroquia de la Santa Cruz de Bridgeton, y todavía recuerdo cómo su mirada se centró en Jesús durante toda su profesión de votos. Solo entonces, al parecer, se dio cuenta de la familia, los amigos, el clero y los religiosos que la rodeaban. ¡Qué momento para la familia de la hermana Jazmin y qué momento para esta iglesia local! ¡Una joven había descubierto la perla de gran valor y estaba dispuesta a vender todo lo que tenía para poseerla!
Un momento como ese no ocurre por casualidad. El padre Mateo Weber, párroco de la Parroquia de la Santa Cruz, comprendió acertadamente que la vocación de la hermana Jazmin era fruto de “mucha oración”. El padre Josh Nevitt nos recordó en el artículo de la semana pasada sobre las vocaciones que nuestra oración por las vocaciones normalmente necesita ser ayudada por nuestra voz. En este caso, fue la hermana María de Jesús Herrera, MDPVM, superiora de la comunidad de Bridgeton, quien “prestó su voz a Cristo” e invitó a Jazmin, entonces de 15 años, a visitar su casa madre en México. Ese viaje plantó una semilla, que fue regada por un viaje a la frontera entre Estados Unidos y México donde, en palabras del padre Vince Guest, que predicó la homilía en su Misa de profesión, “Jazmín vio el dolor de Jesús en el dolor de la gente” y experimentó un profundo deseo de “servir al Jesús quebrantado en el mundo”.
Damos gracias a Dios por todos los que contribuyeron a la vocación de la hermana Jazmin y, al celebrar la Semana Nacional de Concientización Vocacional 2025 (del 2 al 8 de noviembre), ofrecemos nuestras oraciones y nuestras voces a todas las jóvenes y jóvenes que puedan sentir la llamada a la vida religiosa.
El reto que me planteó la hermana Jazmin, la pasada primavera fue un reto aceptado: antes de que termine este Año Jubilar de la Esperanza, celebraré un Jubileo de la Vida Religiosa con las religiosas que prestan servicio en la Diócesis de Camden. Las invitaré a elegir entre ellas a una que pueda servir como mi delegada para las Religiosas.
Quizás esa persona, en colaboración con sus colegas religiosas, se sienta inspirada para formar un equipo vocacional al servicio de las jóvenes que puedan sentirse llamadas a la vida religiosa. Estaré encantado de apoyarlas en todo lo que pueda, para que el sur de Nueva Jersey pueda tener más personas como la hermana Jazmin y las muchas otras religiosas que sirven en esta diócesis y que “siguen al Cordero por dondequiera que va.” (Ap 14, 4)














