‘Catholic education is priceless,’ parent says/ ‘La educación católica no tiene precio’

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“Lord, why you did not enlighten me to send my girls to Catholic school from the very beginning?”

That was Daysi Rodríguez’ response when asked why she chose a Catholic school for her daughters Dajeleen, age 11 and Dayleen, age 13.

The Rodriguez family arrived at Saint Peter School in Merchantville in 2018 looking for a school that would give them more than an academic education. Although Daysi went to a Catholic elementary school, she thought Catholic school would be financially impossible for her family.

Saint Peter principal Joseph Saffioti said the family was passing the school one day and Daysi dared to enter. She attributes her boldness to the Holy Spirit.

“The Holy Spirit took me to the building and made it work,” said Daysi, who describes herself as a woman of strong faith. She said she and her husband, Francisco, have always tried to give their best to their two daughters.

Daysi and Francisco were both born in La Vega, Dominican Republic. He grew up there, but Daysi came to the United States at age 4 with her mother. She and Francisco both grew up Catholic.

“I have a strong faith. I preferred my daughters to be in a Catholic school so that apart from academics they would also have the spiritual aspect,” she explained. “I went to a Catholic school and had a very good experience. For me, it is very important that my girls go to Mass and have adoration and pray the rosary, which they do at the school on a regular basis.”

For this Hispanic family with Dominican roots, faith is an integral part of their daily lives. 

“Everything about the school has impacted me,” said Daysi. “One feels peace upon entering the building. There is a great presence of God. I love that before and after each class, they pray. Without God there is nothing.” She said that in Principal Saffioti she sees a man of God, a spiritual and faith-filled person who integrates religion and prayer throughout the curriculum.

“My girls went to a public school, and the education was very different. Catholic schools are quieter and more organized. I also find that the Catholic school is more advanced academically,” Daysi said, adding that she wanted her girls to be able to speak openly about God, which they now have the freedom to do.

Principal Saffioti believes the Rodríguez family and the school are a great fit. “This family is wonderful. They are an example of anything we hope for in any Catholic family that comes to us,” he said.

While Daysi said the most important difference in a Catholic school is faith formation, she shared that Dajeleen did not feel academically challenged in her prior school. At Saint Peter she is taking all honors classes and, as a fifth grader, is in the sixth grade accelerated math program. Dayleen is also flourishing academically, and both girls are happy in their school community. Saffioti could not speak more highly about the sisters, whom he describes as bright, dedicated and hardworking. 

Dayleen will move on to high school in the fall. Daysi said that, through the application process, some of the Catholic high schools have complimented Dayleen’s writing skills, comparing them to college level. Daysi attributes Dayleen’s mastery to the school’s strong focus on writing skills.

Daysi said she participates in what she can and she feels that the Rodríguez family has always felt welcomed in the Saint Peter community. They find the children in the community to be polite and respectful, and school events beautiful and welcoming.

“I advise any parent to make this sacrifice for their children, because it is something that is given to them for a lifetime. Catholic education is priceless. It is worth the sacrifice to spend less on material things and put that money toward your children’s education,” she said.

Marianela Nuñez is Field Consultant for Latino Enrollment, Diocese of Camden.

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¿Señor, por qué no me iluminaste antes para haberlas puesto desde el principio en una escuela católica? Fueron las palabras de Daysi Rodríguez al responder por qué eligió una escuela católica.

La familia Rodríguez llegó a la escuela St. Peter en Merchantville en el 2018 buscando una escuela que le diera algo más que educación académica a sus dos hijas Dajeleen 11, y Dayleen 13. Daysi fue a una escuela católica primaria pero nunca se atrevió a indagar en las escuelas católicas del área porque pensaba que era financieramente imposible para su familia.

El director de la escuela, Joseph Saffioti, dice que la familia pasaba por la escuela un día y Daysi se atrevió a entrar. Ella le atribuye su osadía al Espíritu Santo. “El Espíritu Santo me llevo al edifico” dijo Daysi, quien se describe como una mujer de fe fuerte y que junto a su esposo Francisco han tratado siempre de darle lo mejor a sus dos hijas.

Francisco creció en La Vega R.D. y Daysi tiene raíces del mismo pueblo, aunque ella vino a los EE. UU. con su mamá a los 4 años. Los Rodriguez son católicos activos. Las niñas han servido de monaguillos de la iglesia y Daysi es lectora y ministro de la Eucaristía.

Para esta familia hispana con raíces dominicanas la fe es parte integral de la familia y es por esto que se sienten tan bendecidos. “A mí me ha impactado todo de la escuela. Uno siente una paz al entrar al edificio. Siente que hay una presencia grande de Dios. Me encanta que antes y después de cada clase hacen oración. Sin Dios no hay nada”, dijo Daysi.

 “Tengo una fe firme, así que prefería a mis hijas en una escuela católica para que aparte de una educación académica tuvieran también una educación espiritual. Yo también fui a una escuela católica y tuve una muy linda experiencia. Para mí es muy importante que mis niñas vayan a Misa y que tengan adoración al Santísimo y recen el rosario, reflexionó.

“Este es el segundo año escolar de mis niñas en St. Peter y he podido ver que el director es una persona de Dios y de mucha oración, y esto es lo que se respira en la escuela St. Peter. La espiritualidad y la oración son actividades integradas en el currículo de los estudiantes”, añadió.

Cuando Daysi reflexiona acerca del cambio dice: “Mis niñas iban a una escuela pública y la educación es muy diferente. Yo encuentro que la escuela católica está más avanzada en lo académico y yo quería que mis niñas pudieran hablar libremente de Dios, es un ambiente más tranquilo y organizado.” La fe de Daysi y su familia es palpable y el director de la escuela comenta que no podría hablar mejor de ellos: “Esta familia es maravillosa y son un ejemplo de lo que esperamos de una familia católica que llega a nosotros”, dijo Saffioti.

Es claro que para Daysi lo más importante de una escuela católica es la formación en la fe, sin embargo, en la entrevista ella expresó también que su hija menor Dajeleen no se sentía lo suficientemente estimulada académicamente en la escuela donde asistía anteriormente. En St. Peter descubrieron que ella necesitaba clases más avanzadas. Ahora Dajeleen está tomando todas las clases de honor ofrecidas en St. Peter y aunque está en 5to grado está tomando matemáticas de 6to grado en el programa acelerado de matemáticas. Así mismo, Dayleen progresa increíblemente en la escuela y ambas son muy felices en su comunidad escolar. Saffioti piensa que las hermanas son muy brillantes y dedicadas y se siente afortunado de tenerlas en su escuela. 

Dayleen pasará a la escuela secundaria en el otoño. Daysi dijo que, durante el proceso de solicitud, algunas de las escuelas secundarias católicas han felicitado las habilidades de escritura de Dayleen, comparándolas con el nivel universitario. Daysi atribuye el dominio de Dayleen al fuerte enfoque de la escuela en las habilidades de escritura.

La familia Rodriguez ha encontrado más de lo que buscaban en St. Peter. Para Daysi el ambiente escolar es muy organizado, encuentra que los niños son muy educados y respetuosos. Los eventos son muy bonitos y acogedores. Ella trata de participar en lo que puede y siente que como familia hispana han sido bienvenidos por la comunidad.

Daysi culminó diciendo: “Yo le aconsejo a cualquier padre o madre que haga ese sacrifico por sus hijos, porque es un regalo que se les da para toda una vida. La educación católica es algo que no tiene precio y vale la pena dejar de comprar tantas otras cosas materiales para utilizar el dinero para su educación”.

Marianela Nuñez es Consultora de Inscripciones Latinas en la Oficina de Escuelas Católicas de la Diócesis de Camden.