El domingo 20 de septiembre, el vigésimo quinto domingo del tiempo ordinario, la Iglesia Católica de los Estados Unidos celebrará el Domingo Catequético con el tema “Lo que yo recibí del Señor les he transmitido”. En ese domingo los catequistas son comisionados formalmente y reconocidos para el ministerio en su comunidad parroquial.
El Ministerio Catequético es esencial para la vida de la Iglesia ya que implica a toda la gama de feligreses; niños, adolescentes, jóvenes, adultos, por ejemplo, los padres y padrinos que se preparan para el Bautismo de un bebé, los padres y padrinos de los que se preparan para la Confirmación y el Rito de Iniciación Cristiana para Adultos.
Sinceramente expreso mi agradecimiento a cada catequista parroquial por su
dedicación y compromiso con aquellos que sirven a través del ministerio catequético. Su ministerio es crítico para la vida presente y futura de la Iglesia. Un catequista alienta la vida de la fe católica y puede ser un catalizador en la vida de aquellos a quienes sirve.
En muchas de nuestras parroquias hay un líder catequético parroquial que organiza los programas de catequesis de la parroquia (PCL por sus siglas en inglés). Él o ella es responsable ante el párroco que es el principal maestro de la fe en una parroquia determinada. Los líderes catequéticos de la parroquia hacen un trabajo fuerte y valioso en nombre de la iglesia, por lo cual se merecen nuestra gratitud.
La catequesis efectiva y los programas catequéticos efectivos tienen tres funciones:
1) Información. Instrucción. Enseñan lo que enseña la iglesia; entregan a la actual generación de católicos el depósito de la fe que pertenece a la iglesia y es el mismo de generación en generación.
2) Formación. Valores Cristianos. Moral Católica. Exposición a la cultura católica en el arte, literatura, historia y oración que nutre la fe y ayuda en su formación.
3) Transformación. Esta es la obra del Espíritu Santo en la vida de cada participante en un programa catequético parroquial. El párroco, el sacerdote de la parroquia, el líder catequético de la parroquia y el catequista de la parroquia son agentes del Espíritu Santo que profundiza la vida en Cristo de cada estudiante.
Hay que probar para saber como dice el dicho. Es decir, vivir la vida cristiana como un Católico Romano practicante es el objetivo de la función catequética parroquial.
La iglesia reconoce el papel principal de los padres en la formación de sus hijos en la fe. Los padres son los primeros maestros de sus hijos en el camino de la fe. Sin embargo, la realidad que enfrentamos es que muchos padres ni conocen ni practican la fe, lo cual representa un gran desafío para nuestros párrocos y catequistas. ¿Como pueden los padres enseñar lo que no saben? Llevar a sus hijos a la catequesis es bueno, pero ellos también necesitan información, formación y transformación. El programa catequético parroquial debe trabajar muy de cerca con los adultos para motivarlos en la fe.
Nuestro Santo Padre Francisco utiliza frecuentemente la expresión “acompañar” lo que significa que tenemos que aprender a relacionar mejor la fe con la vida diaria de las personas. Dadas las restricciones que la pandemia ha implicado a la vida parroquial, hacer esto significa más que un desafío.
En la reciente celebración diocesana de la Misa del Crisma, concluí diciendo a los sacerdotes y diáconos que la bendición de los aceites santos y la consagración del Crisma nos recuerda que necesitamos volver a funcionar.
Una función principal es la catequesis, la transmisión de la fe.














