El Profesor Timothy Matovina de la Universidad de Notre Dame da una presentación sobre Latinos y la Transformación del Catolicismo en los Estados Unidos, en la Casa de Retiro Juan Pablo II, Vineland, el sábado 17 de marzo.
“Orgullo de la propiedad.” Las olas de inmigrantes gravaron sus identidades católicas en los santuarios e iglesias a través de los Estados Unidos. Ellos encontraron comodidad y solidaridad en las tradiciones y el lenguaje de sus culturas. Llevaron sus devociones y festividades a su nuevo país y encontraron consuelo, sabiendo que habían creado un lugar propio para adorar a Dios.
¿Cómo difiere esta historia de la experiencia de los inmigrantes Católicos que vienen a los Estados Unidos hoy día?
La semana pasada, más de 200 sacerdotes, religiosos y laicos se reunieron para escuchar al Profesor de la Universidad de Notre Dame, Timothy Matovina, discutir esta pregunta y sus implicaciones en las nuevas generaciones de inmigrantes hispanos quienes buscan un lugar de adoración que sientan como propio.
Matovina, autor de Catolicismo Latino: La transformación en la Iglesia más grande de América, se especializa en el Catolicismo de los Estados Unidos y la teología y religión latina de los Estados Unidos.
El evento, organizado por la Oficina del Ministerio Hispano de la Diócesis de Camden, fue presentado el viernes en Ingles y el sábado en Español, al igual que un buen número de Misas y de oportunidades de adoración por toda la diócesis.
¿Es esto un indicio de que Hispanos o Latinos (un termino popular de base mas amplia) Católicos estén “en casa” en las parroquias de la diócesis?
Tal vez. Sin embargo, si las observaciones de Matovina son correctas, falta mucho por aprender y mucho por caminar.
Para empezar, Matovina aconsejó, “Conoce quien está en tu comunidad parroquial.” El habló acerca de la diversidad entre los diferentes grupos de origen Hispano o en otros grupos etiquetados étnicos. Incluso entre personas que hablan el mismo idioma, festividades, música, devociones y costumbres tienen sus sabores especiales. Si los líderes parroquiales no están en sintonía con esto, podrían perder una oportunidad de fusionar a los fieles en una comunidad vibrante. Pero aún más, Matovina sugirió que las comunidades parroquiales deben ir más allá de la tolerancia, más allá del respeto por las diferencias y reafirmar la unidad de un Dios, una iglesia ayudando a todos los fieles a que se sientan en casa.
Cuando se le preguntó acerca de cómo las parroquias pueden trabajar para servir a tal diversidad, Matovina dijo que los grupos necesitan tener un sentido de pertenencia. Dijo que grupos separados pueden permitir encontrar la unidad de todos.
“Las personas se integran desde una posición de fortaleza,” dijo Matovina. Eso es lo que paso con los Católicos Euro-Americanos que llegaron a este país, el dijo.
Hay varias diferencias en la experiencia de los Latinos, dijo, explicando que ha habido generaciones de inmigración procedente de países de habla hispana, poniendo a las personas en diferentes niveles de integración. Si fuera posible, por ejemplo, ofrecer clases de educación religiosa en Inglés, Español y/ o bilingüe, liturgias dominicales u otras experiencias enriquecedoras de fe, la comunidad parroquial sería enriquecida. La realidad es que los recursos a menudo no existen.
Matovina ofreció algunas sugerencias que los líderes parroquiales podrían utilizar para atraer a los Católicos Latinos a nuevos roles dentro de la comunidad de fe: una de ellas fue el observar a aquellos que son líderes naturales dentro de la comunidad y obtener su ayuda. “Buscamos personas que tengan una personalidad de liderazgo. Tratamos de identificar personas que tengan seguidores,” dijo mientras narraba una historia acerca de una mujer tan querida por los niños del vecindario que parecían un rebaño de ovejas a su alrededor. “Tocamos a las puertas de aquellos que tienen seguidores,” dijo Matovina. La mujer resulto ser un importante vínculo con las familias hispanas en el vecindario a medida que organizaban la procesión de la parroquia.
En las comunidades con grandes poblaciones hispanas, las expresiones visibles de devociones latinas son fervientes y entusiastas, aunque no siempre entendidas. No apagues esta pasión, dijo Matovina. Por el contrario, trata de inculturarlas en el culto parroquial. Pregunta, “¿Cómo valoramos estas costumbres y como podemos integrarlas en el culto y la evangelización?”
Otras sugerencias que fluyeron durante el periodo de preguntas y respuestas parecieron despertar interés real de los participantes. Matovina habló de aprovechar las energías del movimiento de Cursillo, que tiene sus raíces en España o buscar a aquellos que están involucrados en el movimiento carismático latino. Sugirió buscar a los movimientos populares fuertes en las comunidades latinas, también. Descubran la fortaleza de sus redes, observen sus tradiciones de comunicación oral y entiendan la importancia de la familia. Lo que puede traducirse en muchas aplicaciones prácticas, algunas tan sencillas como ofrecer cuidado infantil durante las reuniones de la parroquia o conseguir voluntarios para dar una mano.
Matovina dijo que Católicos Latinos “tienen un hambre real, pero tiene que ser alimentada.”
“Esta es una misión para toda la Iglesia Católica,” dijo Matovina. “No hay una solución fácil.” El señaló que las cuestiones nacionales relacionadas con la reforma de inmigración y desempleo afectan la vida diaria de muchos en la comunidad hispana, que las escuelas parroquiales no son accesibles a tantas familias y que las presiones culturales alejan a los jóvenes de la iglesia. “Ustedes son los que tendrán que hacer el trabajo duro,” dijo Matovina a los líderes del Ministerio Hispano de la Diócesis de Camden.














