
BLACKWOOD – Al reflexionar sobre cómo era su vida hace décadas, José Tomás Martínez utilizó dos palabras para describirse a sí mismo: “pecador profesional”.
“Yo era un exitoso hombre de negocios, que viajaba por el mundo a lugares como Europa y Asia, buscando la felicidad que creía que llenaría mi corazón”, explicó. “Un día, sin embargo, me di cuenta de que seguía vacío y perdiendo a mi familia”.
Tras ser instado por un ser querido a asistir a un grupo de oración, “conocí a Jesús y me enamoré. Él es el único que ha llenado mi corazón y cambió mi vida de la tristeza a la felicidad”.
Dejando atrás su vida como hombre de negocios, Martínez dedica ahora su nueva vida en Cristo a “compartir el Evangelio y compartir la alegría que Jesús me dio.” A Martínez, autor y predicador público, le acompaña en este viaje su esposa, Silvia Mariella, cantautora que, además de servir actualmente en la Renovación Carismática Católica de Paraguay, fue también su secretaria nacional.
“Tenemos que estudiar las enseñanzas de Jesús y llevarlas a nuestras vidas, nuestras familias y nuestros barrios”, dijo.
La pareja, que viajó desde su hogar en Paraguay, trabajó en esta misión el 10 de marzo, dirigiendo un día transformador de evangelización, formación, reflexión, alabanza y adoración para unos 100 católicos latinos en la Iglesia San Judas, Parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza.
El evento orientado a la familia, con el tema “Todo lo que respira alabe al Señor (Salmo 150,6)”, fue diseñado para “dar herramientas para ayudar a las personas a prepararse para compartir el mensaje de Jesús con los demás”, dijo Andrés Arango, Delegado del Obispo para el Ministerio Hispano y director de evangelización de la Diócesis de Camden.

Dijo que el día tenía como objetivo ayudar a los participantes a “enamorarse de Jesús y sentirse fortalecidos por el Espíritu Santo para compartir a Jesús”.
El día comenzó con una Misa celebrada por el Padre Armando Rodríguez Montoya, vicario parroquial del Santuario Parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe de Lindenwold, seguida de testimonios y un concierto por Silvia Mariella.
“Dios ha estado haciendo grandes cosas en mi vida, y no puedo quedarme callada”, dijo a su audiencia, instándoles a “ser obedientes al mandato de Jesús, salir al mundo entero como testigos y compartir la Buena Nueva”.
Para lograrlo, subrayó la importancia de centrarse en la oración y en las Escrituras.
Los asistentes dijeron que apreciaban la visita de la pareja, comprometiéndose no sólo a centrar más sus vidas en Jesús, sino a edificar en Cristo sus hogares y familias parroquiales.
“Escucho y capto todo lo que dicen [los predicadores]”, dijo Gladys Bello, de la Parroquia Santa Mónica en Atlantic City, que es servidora de su grupo de oración de Renovación Carismática. “Cada día aprendo algo nuevo sobre Dios y sobre cómo quiere que evangelice. Es bueno que estemos todos juntos, aprendiendo unos de otros y llevándola [la lección] a nuestras propias comunidades”.
Elder Méndez, líder de la Renovación Carismática en su parroquia, Nuestra Señora de Guadalupe, disfrutó de la oportunidad de pasar el día con su esposa, Alma, y su hijo de 10 meses, Elia Alexander.
“Cuando estoy junto a mi familia, soy más fuerte en la fe”, señaló, con la esperanza de que esta unidad pueda ser un testimonio para otros, “para servir a Dios en familia, y mostrar lo importante que es enseñar la fe a nuestros jóvenes”.
Méndez también agradeció la oportunidad de “compartir mi amor por Jesús con los demás. Él es lo mejor que me ha pasado”.
Arango dijo que fue inspirador ver a personas de todas las generaciones en el evento, incluyendo familias y jóvenes.
“No sólo están aquí con sus padres; están tomando notas”, dijo de los jóvenes, añadiendo que tiene la esperanza de que “lleven a Jesús a sus compañeros”.














