
ROMA – Una delegación de la Diócesis de Camden emprendió una peregrinación a Roma del 23 al 28 de octubre para participar en el Jubileo de los Equipos Sinodales y los Órganos Participativos celebrado en el Vaticano.
La reunión no solo proporcionó una profunda experiencia litúrgica, sino también la oportunidad de involucrarse profundamente en el proceso sinodal en curso que está dando forma a la Iglesia en todo el mundo.
“’Misión’ fue la primera palabra que el papa León XIV dirigió al clero y a los líderes laicos”, dijo el obispo José Williams, que encabezó la delegación diocesana. “Esta palabra fue música para mis oídos, ya que subrayaba la relación entre la sinodalidad (una Iglesia que camina junta) y la misión (una Iglesia que sale junta)”.
Los participantes en las conversaciones del sínodo en el Vaticano fueron: el padre Jon Thomas, vicario general diocesano, así como los siete secretarios de la diócesis: Andrés Arango, la Dra. María Elena Hallion, Nicole Keefer, Laura Montgomery, Donna Ottaviano-Britt, Michael Walsh y el Dr. Bill Watson.
“La Iglesia está llamada a servir, no a ser servida”, dijo Ottaviano-Britt, directora de la Oficina de Discipulado y Liderazgo, quien desempeñó un papel fundamental en la dirección del proceso sinodal en la Diócesis de Camden. “El reino de Dios está aquí y ahora, y estamos llamados a trabajar aquí por amor a Él y a nuestros hermanos y hermanas, tanto los que están con nosotros como los que están lejos. Debemos ser misioneros en nuestro discipulado”.
El viernes 24 de octubre por la tarde, el grupo asistió a una audiencia con el papa León XIV, junto con representantes sinodales de todo el mundo que compartieron novedades y reflexiones sobre el proceso sinodal global. Durante esa sesión, el Santo Padre destacó que “el propósito de la sinodalidad… es ayudar a la Iglesia a cumplir su función principal en el mundo, que es ser misionera, anunciar el Evangelio, dar testimonio de la persona de Jesucristo en todas partes del mundo, hasta los confines de la tierra”.
A la mañana siguiente, más de mil delegados atravesaron la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. Esa tarde, la delegación de la diócesis participó en talleres y debates sobre temas como “La juventud y la sinodalidad”, “La espiritualidad de la corresponsabilidad” y “Fomentar la sinodalidad en la Iglesia local”.
Como señaló un comunicado de prensa del Vaticano, el Jubileo marcó el primer momento colectivo de la fase de implementación del Sínodo de los Obispos sobre la Sinodalidad 2021-2024, que reunió a unos 2000 miembros de organismos sinodales y participativos de todo el mundo.
El domingo a las 10 de la mañana, el equipo diocesano asistió a la Misa celebrada en San Pedro por el papa León XIV y concelebrada por el obispo Williams y el padre Thomas. En su homilía, el Santo Padre subrayó que “la regla suprema en la Iglesia católica es el amor, que impulsa a todos los fieles a servir, no a juzgar, excluir o dominar a los demás”.
La última etapa del viaje llevó al grupo a Asís, donde reflexionaron sobre la evangelización, el servicio y la comunidad. Los delegados también recibieron la bendición de una reliquia de San Carlo Acutis.
“La vida de San Carlo Acutis me recordó tres temas que también me impactaron mucho en las reuniones del Vaticano”, dijo el Dr. Watson, superintendente de las escuelas católicas de la diócesis. “El acompañamiento, la formación y la esperanza”.
“En las escuelas católicas, pensamos en cómo acompañamos a los alumnos y a los padres, cómo los padres acompañan a los alumnos. Pero creo que la vida de San Carlo nos recuerda que los alumnos también nos acompañan a nosotros”, afirmó.
En cuanto a la formación, dijo: “Proporcionamos formación a los alumnos, pero es importante que nosotros mismos estemos bien formados. Es importante que todos recemos, aprendamos y nos mantengamos cerca de Jesús para poder discernir juntos cuál es su voluntad para todos nosotros y para su Iglesia”.
“La vida de San Carlo me da esperanza”, continuó. “Con todas las experiencias que he tenido esta semana, me he llenado de esperanza por nuestros alumnos, esperanza por nuestra Iglesia y esperanza por nuestro mundo”.
La reunión jubilar en el Vaticano subrayó la necesidad pastoral de la Iglesia de avanzar juntos, no simplemente como viajeros individuales, sino como una Iglesia sinodal. Como dijo el papa León XIV en su homilía del 26 de octubre: “Nadie está llamado a dominar; todos están llamados a servir. […] Nadie posee toda la verdad; todos debemos buscarla con humildad y buscarla juntos”.
El obispo Williams reflexiona sobre la sinodalidad y la misión
Por el obispo José A. Williams
“Misión”. Esta fue la primera palabra que el papa León XIV dirigió al clero y a los líderes laicos de todo el mundo que se reunieron en Roma para el Jubileo de los Equipos Sinodales.
Esta palabra fue música para mis oídos, ya que subrayaba la relación entre la sinodalidad (una Iglesia que camina junta) y la misión (una Iglesia que sale junta) en la mente y el corazón de nuestro nuevo Pastor Universal.
Siempre me he esforzado en mi propio lide-razgo de la Iglesia por vivir una auténtica sino-dalidad, que nos invita a ser una “Iglesia que escucha”. El Papa nos recordó, sin embargo, que escucharnos unos a otros tiene como fin, escuchar juntos la voz del Señor, que continuamente nos envía a darlo a conocer y amar: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado”. (Hechos 13, 2) Esta era, en efecto, mi esperanza para los líderes diocesanos que se unieron a mí en Roma para esta peregrinación jubilar de esperanza.
Que la escucha que hemos practicado estos últimos días —al Santo Padre, a los ponentes y unos a otros— amplíe el alcance misionero de la Iglesia en el sur de Nueva Jersey para que Camden pueda florecer.
¡Floreat Camdenum!














