“Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso”. Este hermoso pasaje del Evangelio de Mateo (11,28) sirve como tema para el Domingo Catequético y es una invitación de Jesús a acudir a Él sin dudar ni temer. Ofrece consuelo a través de la promesa de Jesús de que, pase lo que pase en nuestras vidas, Jesús siempre está presente con todos y cada uno de nosotros.
Ese pasaje de la Escritura continúa diciendo: “Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vosotros mismos. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera”. Esta franqueza de Jesús puede apreciarse por ser realista. No está diciendo venid a mí y haré desaparecer vuestras cargas. Jesús está diciendo ven a mí y yo llevaré esas cargas contigo. Jesús camina junto a cada uno de nosotros dispuesto a aliviar cualquier carga. Sólo tenemos que volvernos hacia Él y acoger ese acompañamiento.
Las palabras “trabajo” y “descanso” en la cultura actual tienen muchos significados. Para los cristianos, la finalidad del descanso es centrar nuestro corazón en Dios, por lo que todo trabajo debe orientarse hacia este objetivo. El descanso no viene de quitarse el yugo. En cambio, el descanso se encuentra en saber que Jesús está a nuestro lado, ayudándonos a llevar esa carga.
Esta invitación de Jesús es un tema apropiado para el Domingo Catequético y sirve como modelo a seguir por los catequistas. Los catequistas están llamados a ayudar a otros a discernir a Cristo vivo y actuante en sus vidas. Los catequistas también acompañan a otros que buscan crecer en la comprensión de su lugar en el plan de Dios. ¿No es eso exactamente lo que hizo Jesús cuando caminó por esta tierra y lo que hace hoy con cada uno de nosotros?
Este tema también recuerda a los catequistas que no deben llevar solos el peso de este ministerio. La catequesis parroquial y escolar está diseñada para apoyar -no para sustituir- la catequesis en el hogar. Cuando se unen a Cristo, la familia, la parroquia y la escuela, los catequistas ofrecen una poderosa perspectiva de fe. Una que suscita un entusiasmo por la fe que puede compartirse libremente con los demás. Este es un viaje activo de formación continua y renovada cuyo propósito es profundo y transformador, pero increíblemente simple: conocer mejor a Jesús.
Conocer mejor a Jesús requiere un esfuerzo por nuestra parte, porque significa aceptar su invitación a unirnos en ese viaje continuo y activo de descubrimiento de la fe. Este viaje no puede apresurarse, sino que debe desarrollarse al ritmo de la vida.
El título de la sección bíblica en la que se encuentra el versículo de Mateo se llama “El suave dominio de Cristo”. El acompañamiento que Jesús realizó no es ruidoso y estridente. Es sutil, tierno, y sí, ¡es fuerte! Igual al que los catequistas que sirven en nuestras parroquias y escuelas. Estoy agradecida a todos y cada uno de ellos por decir “sí” a la llamada de caminar con los demás mientras todos llegamos a conocer mejor a Jesús.
Dr. Lee DelleMonache es directora de educación religiosa de la Diócesis de Camden.














