
El no poder reunirse como comunidad en su iglesia parroquial para la Misa es espiritualmente muy doloroso para nuestros fieles católicos en la diócesis. El no poder recibir la Sagrada Comunión, el Cuerpo y Sangre de Jesucristo, aumenta ese dolor espiri-tual. Covid-19 nos obliga a hacer iglesia de una manera diferente. Que esto sea una situación temporal, hasta que las autoridades civiles levanten las restricciones sobre las reuniones públicas en grupos, nos da esperanza a medida que aprendemos a hacer y ser iglesia de otra manera.
Escribo el domingo 29 de marzo y puedo informar que hasta este momento (¡esto podría cambiar!) muchas de nuestras iglesias permanecen abiertas todo el día para visitas al Santísimo Sacramento. Uno de nuestros párrocos me dijo que su iglesia parroquial está abierta de 6 am a 6 pm y que a lo largo del día hay personas rezando en la iglesia mientras observan el distancia-miento recomendado. La Sagrada Eucaristía, el Cuerpo y Sangre del Señor, está reservado en el tabernáculo. Jesús está sacramentalmente presente, lo cual es un consuelo spiritual, ya que estamos forzados a ayunar de recibir el Santísimo Sacramento.
Los que tienen la tecnología necesaria pueden reunirse alrededor de sus pantallas y poder ver en vivo la transmisión de la Misa lo cual puede ser una ayuda espiritual. Me complace informar que 25 de nuestras parroquias están equipadas para esto y algunas más se están preparando. La lista de las parroquias que tienen transmisión en vivo está disponible en nuestro sitio web diocesano (camdendiocese.org)
Su párroco ofrece la Misa en privado todos los días y usted puede unirse espiritualmente a la Misa a través de un Acto de Comunión Espiritual. Nuestra tradición Católica nos ha enseñado la Comunión Espiritual por siglos. San Alfonso Liguori compuso esta oración para la comunión espiri-tual que expresa nuestro deseo para unirnos con Jesús:
MI JESÚS, CREO QUE ESTÁS REALMENTE PRESENTE EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO. TE AMO SOBRE TODAS LAS COSAS Y DESEO ARDIENTEMENTE RECIBIRTE DENTRO DE MI ALMA. PERO NO PUDIENDO HACERLO AHORA SACRAMENTALMENTE, VEN AL MENOS ESPIRITUALMENTE A MI CORAZÓN. Y COMO SI TE HUBIESE RECIBIDO, ME ABRAZO Y ME UNO TODO A TÍ. NUNCA PERMITAS QUE ME SEPARE DE TÍ. AMÉN.
La oración continúa fuera de la Misa. Implorando. Suplicando. Pidiendo. Llamando a la puerta del Cielo. Las familias pueden rezar juntas, tal vez, como nunca antes. Debemos rezar por los que trabajan en hospitales y hogares de ancianos; por los científicos que están buscando una cura para el Coronavirus; por los socorristas; por quienes trabajan en tiendas de comestibles; por los que han sido diagnosticados con el virus y por los que han fallecido (QEPD). Recen el Rosario; lean la Biblia; las Escrituras diarias de la Cuaresma son un tesoro; intenten leer un libro sobre un tema espiritual. Estas son maneras de alimentar nuestra hambre espiritual. Y no se olviden de contactar a los ancianos y a los que viven solos en su vecindario. Expresamos nuestro amor por Dios cuando demostramos nuestro amor por nuestro prójimo.
Con respecto al Sacramento de la Penitencia, el Papa Francisco nos ha recordado ir directamente a Dios. Sea específico al pedir perdón por sus pecados para que pueda experimentar la Misericordia de Dios. Después, cuando se levanten las restricciones, usted debe ir a confesarse con un sa-cerdote pero ahora puede experimentar el perdón de sus pecados.
¿Quién hubiera pensado que así sería como viviríamos espiritualmente la Cuaresma 2020? En esta temporada especial del año litúrgico nosotros aún podemos crecer en la gracia y en el amor de Dios a pesar de la crisis de la pandemia. Que Dios nos ayude a soportar esta carga de distancia de nuestra iglesia parroquial y que sepamos que nunca estamos lejos de Él que escucha los lamentos y las súplicas de sus hijos e hijas.














