
Hermanos, de izquierda a derecha, James, Ronan y Brooke Hurley, listos para su día escolar en la Escuela Regional Bishop McHugh, Cape May Court House.
Corinne y Matthew Hurley nunca esperaron vivir en la costa ni mucho menos el matricular a sus tres hijos en la Escuela Regional Bishop McHugh en Cape May Court House. Para entonces los Hurley, como el resto del mundo, tampoco esperaban una pandemia.
Los Hurley compraron su casa en Cape May Court House con otros familiares en febrero de 2020, justo antes del cierre de los edificios escolares y comerciales en marzo. Pasaron la mayor parte de la primavera y el verano allí, administrando la escuela de los niños al mismo tiempo que su negocio de contabilidad en Haddonfield de forma remota. Cuando la familia regresó a su casa en Haddonfield a tiempo completo para comenzar el nuevo año escolar, descubrieron que su escuela pública funcionaría de forma híbrida, con los niños asistiendo en persona sólo dos días a la semana.
Para la tercera semana, dijo Corinne, todos en la familia estaban agotados.
“Pensé: ‘Voy a tener que contratar a una Mary Poppins (niñera) a tiempo completo para que enseñe a los niños'”, dijo, y añadió que podía ver los efectos sociales y emocionales, no sólo académicos, del aislamiento en sus hijos.
Los Hurley manejaron la rutina de la escuela híbrida hasta finales de octubre. Siguiendo trabajando a distancia, descubrieron que extrañaban el ritmo tranquilo de la playa. A principios de noviembre, se fueron por un tiempo a Cape May Court House y matricularon a sus hijos en Bishop McHugh, donde asisten a la escuela en persona, cinco días a la semana.
“Hemos descubierto que no sólo cinco días de instrucción hacen la diferencia, sino que algo más está pasando”, dijo Corinne. “No es sólo la fe, sino la cultura. De repente, me sentí arrojada de nuevo a una comunidad que es local y global al mismo tiempo. Me siento más conectada al mundo. La escuela se siente más tranquila, más organizada, más centrada en el aprendizaje. …la diferencia es sorprendente”.
Corinne dijo que sus hijos son más felices, incluso más amables y más educados, desde que hicieron la mudanza.
Las escuelas católicas de todo el sur de Jersey dieron la bienvenida a muchas nuevas familias para el año escolar 2020-21, familias como los Hurley, que querían que sus hijos fueran a la escuela a tiempo completo, en persona. Ahora es el comienzo de la temporada de inscripciones, el momento en que las familias actuales se vuelven a inscribir para el próximo año. Los directores de las escuelas esperan que sus nuevas familias, como tantas otras antes que ellas, hayan encontrado un hogar duradero.
“Realmente ofrecemos algo diferente”, dijo la directora Anne Hartman de la Escuela Regional Christ the King en Haddonfield. “Para aquellos que no entendían la diferencia de la escuela católica, ahora sí la entienden”.
En la Escuela Regional Saint Margaret (Woodbury Heights), la Hermana Michele Di Gregorio, directora, informó que la mayoría de las nuevas familias de la escuela planean regresar en el otoño. Los directores de muchas escuelas dijeron que las nuevas familias han sido de las primeras en reinscribirse. Patti Paulsen, directora de la Escuela Católica Holy Angels (Woodbury), dijo que las nuevas familias están entre sus mejores animadoras, recomendando la escuela a otras familias.
Es probable que los Hurley regresen a su hogar permanente en Haddonfield cuando se levanten las restricciones de la pandemia. Corinne dice que será difícil dejar a la escuela Bishop McHugh, pero eso no significa el fin de la escuela católica, a la cual admite que una vez consideró “anticuada”.
“Mis ojos se han abierto muy bien”, dijo. Y esos ojos ven a la escuela católica en el futuro de su familia, dondequiera que el próximo capítulo los lleve.













