
Por Jennifer Mauro, Jefe de Redacción
CAMDEN – Vestida con una falda larga y un blazer de mujer, Arelis Soto sostenía un paraguas para protegerse del sol de 90 grados mientras caminaba por la ciudad de Camden con un par de zapatos planos de vestir muy gastados.
El bolso de Soto colgaba de la curva de su codo mientras caminaba en silencio, pensativa, con toques de música espiritual procedente de la parte delantera de la procesión eucarística en la que participaba.
“Esto me inspira y me da paz”, dijo la maestra de escuela pública. “Una paz que espero poder llevar a los niños a los que enseño”.
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Mientras caminaba por la calle Federal, mujeres y niños asomaban la cabeza fuera de sus casas y los hombres se sentaban en los escalones: ojos curiosos que seguían a los cientos de peregrinos y a los sacerdotes que sostenían en alto una custodia con el Santísimo Sacramento.
Soto, que lleva 33 años ejerciendo de profesora en un barrio marginal, explicó que rezaba para tener la fuerza espiritual necesaria para trabajar en su campo.
“Sabes que no puedo mencionar la fe o la Biblia en la escuela. Siempre rezo pidiendo la protección de Dios y también su perdón por no poder hacerlo”, dijo. “Pero espero que si mis alumnos me ven caminar hoy por aquí, de alguna manera se manifieste en sus corazones seguir el camino del Señor. Espero que vean en mí lo que no puedo hablar en el aula”.
Soto se encontraba entre los cientos de personas que se reunieron el 11 de junio, solemnidad del Corpus Christi, para procesionar con la Eucaristía desde la iglesia del Sagrado Corazón hasta la catedral de la Inmaculada Concepción y luego hasta San José Pro-Catedral. La procesión fue una de las miles que se celebraron en la diócesis de Camden y en todo Estados Unidos para dar comienzo al segundo año del Avivamiento Eucarístico Nacional, que entra ahora en la fase parroquial.

“Estoy encantado de llevar a Jesús a la ciudad de Camden”, dijo el padre Vincent Guest, párroco de la parroquia del Sagrado Corazón. “Me conmovió cada lugar en el que nos detuvimos o por el que pasamos. No hubo reacciones negativas, tanto si la gente era católica o no. Algunos inclinaban la cabeza, otros se bendecían. Vi a unos cuantos que conozco que no tienen hogar y recé con ellos”.
Al comenzar el día, unas dos docenas de personas partieron de la iglesia del Sagrado Corazón, avanzando por la calle Broadway mientras el Padre Guest sostenía en alto el Santísimo Sacramento. Se detuvo en las intersecciones, haciendo la señal de la cruz con la custodia y se acercó a los autos detenidos para ofrecer bendiciones a través de las ventanas.
Algunos fieles repartieron Medallas Milagrosas de María a lo largo de la caminata de casi 6 kilómetros, una forma de entablar conversación que acabó animando a algunos transeúntes a unirse a la procesión hasta la catedral de Camden.
“¿Puedo caminar con ustedes?”, dijo un joven al acercarse al grupo, con la imagen de una cruz y un corazón tatuados en el pecho. “No llevo camiseta; no quiero ser irrespetuoso”.
“No pasa nada, camina con nosotros”, dijo una joven llamada Indie, que se había unido a la procesión unas calles antes. “Vamos a la iglesia a ver a Jesús”.
Finalmente sacó una camiseta blanca de su mochila y se la puso por encima de la cabeza. Miró a los que caminaban a su alrededor y la preocupación cruzó su rostro. “No quiero que me juzguen. No quiero que la gente se ría de mí”.
“Nadie se ríe. Y Dios no juzgará. Sólo ven con nosotros”, dijo una mujer de la procesión.
A su llegada a la catedral, los dos jóvenes se acomodaron en los bancos junto a los feligreses, todos alzando la voz para cantar y arrodillándose durante la bendición.
La procesión creció a más de 100 después de salir de la Catedral, con los sacerdotes y el clero de Camden a la cabeza y turnándose para llevar la custodia. Junto al Padre Guest estaban el Padre Adam Cichoski y el Padre Stephen Robbins, rector de la Catedral y vicario parroquial, respectivamente; el Padre Jaime Hostios, párroco de San José Pro-Catedral, y el Diácono José René Zayas, quien sirve a la Catedral de la Inmaculada concepción.
“Mucha gente preguntaba: ‘¿Qué es eso?’”, dijo el diácono sobre el Santísimo Sacramento que se llevaba por las calles. “Podemos responder: ‘Este es Jesús’. Creo que incluso si no saben qué es, se conmueven”.
Wayne Bowman, quien nació y se crió en la Iglesia de San Bartolomé, ahora un lugar de adoración de la Parroquia del Sagrado Corazón, dijo que hay muchas personas que no saben acerca de la Iglesia Católica, no quieren saber o son católicos, pero no practicantes. “Espero que tengan un cambio de opinión. Tal vez acepten un poco más a Dios en sus vidas”.

La hermana Malgorzata (Margaret) Kamien, LSIC, está de acuerdo. “Estoy segura de que la gente se sorprende y se pregunta: ‘¿Por qué siguen a Jesús? ¿Por qué está Jesús allí?’… Esta es una de las razones por las que esta fiesta [Corpus Christi] es tan importante. Él nos está esperando. Tenemos que volver a Él a pesar de nuestras debilidades, de nuestras pérdidas. A veces nos juzgamos demasiado. Pero Él nos ama a pesar de los errores que cometamos”.
En San José Pro-Catedral, más de 350 fieles se unieron de nuevo en el canto y la bendición. Todos recitaron una oración escrita por el padre Michael Doyle, antiguo párroco de la parroquia del Sagrado Corazón, conocido en todo el mundo como defensor de la vida y la justicia.
“Ven, Santo Creador, y reconstruye la ciudad de Camden para que no trabajemos en vano sin ti. Ven, Santo Salvador, y cura todo lo que está roto en nuestras vidas y en nuestras calles”, rezaron.
Liliana Díaz, alumna de séptimo curso del colegio San José Pro-Cathedral, se sintió identificada. Dijo que, aunque ve Camden todos los días a través de la ventana del carro, recorrer las calles era diferente.
“Caminando puedes ver la ciudad de verdad. Fue sorprendente”, dijo. “También me sorprendió que mucha gente quisiera unirse [a la procesión] en lugar de apartarnos”.
Tenía una esperanza para todos los que presenciaron el Santísimo Sacramento durante la procesión eucarística: “Que aprendan a amar, a ser felices y cómo ir a la iglesia y conocer a Jesús puede ayudar”.
El Padre Guest añadió: “Creo que eso es lo que tenemos que hacer como Iglesia: acercarnos a la gente y encontrarnos con ella, y ésta ha sido una oportunidad increíble para hacerlo”.














