
BLACKWOOD – El miércoles por la tarde, en la Iglesia de San Judas perteneciente a la Parroquia Nuestra Señora de la Esperanza y sede del Ministerio Hispano Regional a través del Black Horse Pike, se vivió un momento de profunda alegría y gratitud cuando los estudiantes del Instituto de Ministerio Eclesial de Camden (IMEC) celebraron un importante logro en su camino de formación ministerial.
Acompañados por familiares, amigos, y miembros de la comunidad parroquial, los estudiantes participaron en una ceremonia especial presidida por el obispo José Williams, quien ofreció palabras de aliento, bendición y reconocimiento por el esfuerzo y compromiso de los participantes.
Durante la celebración, se destacó el papel fundamental del IMEC en la formación de líderes laicos comprometidos con la misión evangelizadora de la Iglesia. Los estudiantes, provenientes de diversas parroquias de la Diócesis de Camden, recibieron con gratitud el reconocimiento a su dedicación y perseverancia.
En la solemne Misa, los graduados del IMEC recibieron certificados que marcan la culminación de los niveles 1, 2 y 3 de formación que ofrece el programa.
IMEC brinda a hombres y mujeres laicos una sólida formación en teología, ministerio pastoral y desarrollo espiritual. Esta preparación integral permite a los participantes asumir con mayor profundidad su compromiso con la Iglesia, preparándolos para el servicio y liderazgo en sus parroquias y comunidades.
Inspirado en la visión del Concilio Vaticano II, el programa busca fortalecer la vocación bautismal de los adultos, animándolos a vivir su fe con renovado compromiso y a convertirse en agentes activos de evangelización y transformación pastoral.
Una de las participantes, Rita Maldonado, compartió con entusiasmo su experiencia al culminar el Nivel 3 del programa. Más allá de obtener un certificado, Rita expresó que su principal motivación para cursar el programa no fue simplemente aprender, sino enamorarse más profundamente de Jesucristo.
“Este curso lo tomé con el deseo de acercarme más al Señor, de conocerlo mejor y vivir más plenamente mi fe”, comentó emocionada. Para Rita, el proceso fue profundamente significativo y transformador, marcado por momentos de reflexión, crecimiento espiritual y comunidad.
Su familia tuvo un papel fundamental en este camino, brindándole apoyo constante y celebrando con ella cada paso del proceso. “Mi familia me acompañó en todo momento, y eso hizo que esta experiencia fuera aún más especial”, añadió.
Otro testimonio inspirador es el de Levi Soriano, miembro de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. A sus 81 años, Levi culmina con entusiasmo su primer año en el programa de formación del IMEC. Lo que lo motivó a inscribirse fue el acompañamiento y ejemplo del Padre Rene Canales, cuya guía espiritual lo impulsó a continuar aprendiendo sobre Dios.
“Aprendí muchas cosas gracias a las enseñanzas del Padre Canales. Él fue quien me animó con mucha fe a seguir adelante”, comenta Levi.
Por su parte, Mariana Contreras culminó su tercer año en el programa, y al mirar atrás, describe su experiencia como “tres años de aprendizaje, amor y de conocer más a Dios.” Mariana encontró en su esposo e hijos la motivación para seguir adelante y hoy se siente profundamente agradecida con Dios por el camino recorrido.
“Este programa me ayudó a crecer en lo personal y en lo espiritual. Lo recomiendo a todas las personas”, afirma convencida. Con un corazón lleno de gratitud y entusiasmo, Mariana desea ahora compartir su fe con otros. “Dios pone a las personas en nuestro camino para que compartamos lo mucho o poco que hemos aprendido. El testimonio de vida cuenta mucho”, reflexiona.
Durante la ceremonia, Andrés Arango, delegado del obispo para el Ministerio Hispano, dirigió un mensaje especial a los niños presentes. Con palabras llenas de ternura y sabiduría, les recordó el profundo amor y los sacrificios que sus padres han hecho por ellos. No solo se han esforzado por brindarles cuidado y sustento, sino que también han buscado crecer en su formación cristiana, como ejemplo de fe viva y comprometida.
Al culminar la Misa y ceremonia, el obispo José Williams ofreció un mensaje muy emotivo, recordando a todos que, sin importar nuestra historia o camino, somos fieles a Dios. Su mensaje fue un recordatorio esperanzador de que la fidelidad a Dios se vive día a día, con amor, perseverancia y servicio a los demás.














