Mis queridos hermanos y hermanas,
¿Quiénes somos nosotros como Cristianos Católicos? Esta es una pregunta básica. Relacionada a esta existen otras preguntas también: ¿Quién es bienvenido? y ¿A quién se excluye?
Una manera de mirar a estas preguntas es observar como algunas personas les gusta tener un brazalete estampado con la letras WWJD (sigla en Ingles), que significa “¿Que haría Jesús?”
Pero el eslogan más preciso es “¿Qué está haciendo Jesús?” ¿Qué hizo como un ejemplo para que nosotros vivamos nuestro entendimiento de lo que significa ser un Cristiano Católico?
Ser un Católico no es solamente pertenecer a una organización o institución. Ser un Católico es abrazar nuestra identidad con Jesús, para crecer en nuestro conocimiento de lo que Jesús enseña y abrirnos a la presencia del Espíritu Santo quien ha llegado a nosotros de una manera especial en la Confirmación. Estamos facultados por esos dones para vivir nuestra identidad como Católicos y para dar testimonio de Jesús, quien invita a todos sin excepción, a acercase a Él, a conocerle y tomar su yugo por que Su carga es liviana.
Al mirar a algunos de los problemas e incluso escándalos que han abatido a la Iglesia Institucional, debemos reconocer que la Iglesia no es sólo el Papa, los obispos y el clero.
La Iglesia somos todos nosotros. Cada uno de nosotros tenemos vocaciones particulares dentro del Cuerpo de Cristo y cada uno de nosotros traemos nuestros dones y debilidades, nuestras virtudes y nuestros pecados a estas vocaciones. Pero debemos reconocer que somos el Cuerpo de Cristo. Nosotros somos la Iglesia.
En nuestro bautismo, entre las diversas cosas maravillosas que nos pasan, nos convertimos en Iglesia. Uso ese término “Convertimos en Iglesia” y no “miembro de la Iglesia” por que la Iglesia enseña que nosotros somos la Iglesia. Somos el pueblo de Dios, como San Pedro nos llama, un pueblo real, un pueblo sacerdotal, un pueblo que Dios ha escogido para sí mismo. Al convertirnos en Iglesia en nuestro bautismo, estamos injertados en Jesús.
Asumimos una identidad con Jesús como sacerdote, profeta, rey y Pastor. Nos convertimos en hermanos y hermanas de Jesús, hijas e hijos de Dios Padre, participando de la única relación que Jesús tiene con su Padre, una filiación que es suya por naturaleza y nuestra por adopción mediante el bautismo.
San Pablo nos recuerda que somos coherederos con Jesús, que a través de nuestro bautismo hemos muerto con Jesús y seremos resucitados con El.
Ser un Cristiano Católico fundamentalmente significa vivir la realidad de la transformación de nuestro bautismo, crecer continuamente en nuestra identidad con Jesús mediante la profundización de nuestro entendimiento de quién es Él, mediante el fortalecimiento de nuestro amor por Él y por el crecimiento en el vivir y amar como Jesús vive y ama.
La Iglesia es un organismo vivo. Sus fortalezas, su crecimiento, su vitalidad, dependen de todos nosotros. A veces podemos estar y sentirnos frustrados por algunas direcciones y decisiones que nuestros líderes puedan tomar. Pero la Iglesia será fuerte y vibrante por la forma en que nosotros, el cuerpo, vivamos nuestra identidad y compromiso con Jesucristo. .
Para renovar la Iglesia, debemos abrazar con sinceridad y generosidad a Jesús y su mensaje, descubriendo regularmente de nuevo que Él está haciendo en nuestras vidas.
Fraternalmente en Cristo,
Obispo José Galante














