Queridos hermanos y hermanas,
Hemos comenzado el tiempo de Adviento.
Pienso que a veces con toda la preparación de la Navidad que hacemos en nuestras vidas cotidianas — tarjetas, compras y decoraciones — podemos pasar por alto la profunda realidad de Adviento.
Este no es sólo un tiempo de preparación, al preparamos para el nacimiento de Jesús, pero igual de importante, es el tiempo de preparación para la segunda Venida de Jesús.
En su Primera Venida, Jesús era un bebé indefenso nacido de la Virgen María. En su Segunda Venida, Jesús vendrá con poder y gloria a juzgar a vivos y muertos.
¿Qué quiere decir esto? ¿Qué es lo que deberíamos estar preparando para el Adviento?
El Adviento es un tiempo poderoso para reflexionar sobre nuestro encuentro con Jesús en nuestras vidas cotidianas, a través de Su Palabra y en los Sacramentos, y en aquellos que encontramos todos los días. Jesús está presente en nuestro mundo. Sí, El está presente en la Eucaristía y en las Escrituras, pero también está presente en las personas con las que preferiríamos no tratar, como las personas sin hogar que podríamos ver en las calles.
El Adviento es un tiempo para agudizar nuestra percepción de Jesucristo en nuestro mundo de hoy.
Pero el Adviento es también un tiempo para reflexionar sobre ese encuentro con Jesús que espera a cada uno de nosotros en nuestra muerte. No es macabro el reflexionar y orar sobre esa realidad que nos espera a todos. Ninguno de nosotros sabe cuándo este encuentro acontecerá.
A medida que envejecemos, podemos y debemos orar acerca de este avecinamiento. Para los jóvenes, esto pareciera tan lejano en el futuro que a menudo no es pensado. Sin embargo, como tristemente a menudo leemos, sigue habiendo un número de jóvenes que mueren por enfermedades graves, accidentes o eventos imprevistos.
En mi propia vida, he llegado a apreciar mi encuentro con Jesús y la vida por venir. Tengo más tiempo y oportunidad para orar con un sentido de anticipación gozosa por llegar a ver a Jesús con claridad.
El Adviento es un tiempo en que la Iglesia nos invita a observar nuestras vidas, para ver y descubrir si hay algo que nos ciega de la presencia de Jesús ahora y que cause temor en nosotros a la idea de encontrarnos con Jesús nuestro juez.
Esta preparación especial para la Navidad debe de ser un momento de maravilla, gratitud y gozo. Jesús se convierte en uno de nosotros en el vientre de María. Jesús nace como un bebé indefenso como todos nosotros. Jesús abraza nuestra humanidad y Él la une a Su divinidad.
Quizás, para ayudarnos a apreciar más profundamente el Espíritu y el propósito del Adviento, sería bueno esperar a realizar las decoraciones hasta justo antes de la Navidad. Me entristece ver las exposiciones de la Navidad en las tiendas en octubre. Tradicionalmente, después del Día de Acción de Gracias era el inicio para las exposiciones navideñas comerciales. En su lugar, podríamos mantener la observancia de la corona de Adviento, simple y sencilla con las velas que nos invitan a mover semana a semana durante la temporada.
Ruego para que cada uno de nosotros pueda utilizar este tiempo de Adviento para profundizar nuestro conocimiento y amor a Jesús, mientras buscamos seguirle fielmente para que podamos estar unidos con Él en la eternidad.
Obispo José Galante














