El domingo 22 de mayo a las 2 de la tarde en la Iglesia de San Carlos Borromeo, en Sicklerville, la Comisión diocesana de Justicia Racial, en coordinación con la Secretaría de Evangelización y Ministerio Hispano, organizará un Concierto Multicultural por la Paz y la Armonía Racial.
Coros de toda la Diócesis que representan diferentes culturas se unirán en un concierto por la unidad. La tarde contará con testimonios y testigos de las diversas culturas de toda la Diócesis que han experimentado racismo y prejuicio. Todos son bienvenidos, y no tiene costo alguno. Habrá camiones de comida en el lugar después del concierto y habrá tiempo para socializar juntos como una familia de fe.
El racismo y los prejuicios no son temas fáciles de discutir. Sé que todos hemos sido testigos y experimentado racismo y prejuicio en nuestras vidas. A veces, es sutil. A veces, es muy evidente. En todo momento, es pecaminoso. Para ser claros, el racismo no es solo políticamente incorrecto. Es un pecado. Francamente, un pecado que no se confiesa muy a menudo.
El “Catecismo de la Iglesia Católica” lo expresa así: “Toda forma de discriminación social o cultural en los derechos fundamentales de la persona por motivos de sexo, raza, color, condiciones sociales, lengua o religión debe ser reprimida y erradicada por ser incompatible con el designio de Dios.” (CIC #1935)
En su carta pastoral de 2018 “Abramos de Par en Par Nuestros Corazones: El Llamado Perdurable al Amor”, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos escribió: “El racismo ocurre porque una persona ignora la verdad fundamental de que, debido a que todos los humanos comparten un origen común, todos son hermanos y hermanas, todos igualmente hechos a imagen de Dios. Cuando se ignora esta verdad, la consecuencia es el prejuicio y el miedo al otro y, con demasiada frecuencia, el odio” (pág. 3).
Como abogado y ahora sacerdote durante 10 años, he sido testigo de los prejuicios que a menudo enfrenta la comunidad inmigrante, en la vivienda y en el lugar de trabajo. Como párroco de la Parroquia del Sagrado Corazón en Camden, he escuchado las tristes historias de nuestras hermanas y hermanos católicos morenos en la Iglesia de San Bartolomé que han experimentado personalmente el racismo y los prejuicios. En las noticias, escuchamos sobre un aumento del racismo contra nuestros amigos asiáticos, un racismo que a menudo es también anticatólico. Tengo amigos musulmanes que son muy fieles pero que a menudo son menospreciados por otros debido a su vestimenta, costumbres y una preocupación injustificada de que son terroristas.
En el Concierto Multicultural del 22 de mayo, usted verá y escuchará coros de toda nuestra Diócesis que representan diferentes culturas que están unidas en la fe, como hermanas y hermanos de nuestro Señor Resucitado. Hablar y orar sobre los prejuicios y el racismo no es infligir culpa, sino abrir nuestros corazones a la necesidad de una conversión continua. Todos nosotros tenemos necesidad de una conversión personal y permanente. Como declararon los obispos en su carta pastoral contra el racismo: “Nuestras iglesias y nuestras instituciones cívicas y sociales necesitan una reforma continua. Si el racismo se enfrenta abordando sus causas y la injusticia que produce, entonces la curación puede ocurrir. En esa realidad transformada, los titulares que vemos con demasiada frecuencia hoy se convertirán en lecciones del pasado” (pág. 7).
En este mes de mayo, nos dirigimos a nuestra Santísima Madre, la Madre de todos nosotros. Oramos por la gracia de seguir a su Hijo para que los prejuicios y el racismo ya no infecten nuestras mentes ni nuestros corazones. Oramos para que el miedo y el racismo sean reemplazados por el amor que respeta la dignidad de cada persona. María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.
El Padre Guest es párroco de la Parroquia del Sagrado Corazón, de Camden, y coordinador de la Comisión del Ministerio Católico Para Morenos y la Comisión Diocesana de Justicia Racial.














