Después de muchos meses de organizar y participar en sesiones de escucha, recoger reflexiones y elaborar informes como parte del proceso del Sínodo sobre la Sinodalidad iniciado a finales de 2021, los fieles de la diócesis de Camden ven puntos en común entre las observaciones y recomendaciones hechas a nivel diocesano, y los temas reflejados en el informe de síntesis publicado por el Vaticano el mes pasado.
“Veo una continuidad casi perfecta entre el informe y el de nuestra diócesis”, dijo el padre Joseph Wallace, director diocesano de Asuntos Ecuménicos e Interreligiosos y párroco de la parroquia Cristo Redentor, Atco. “De hecho, a nivel nacional, temas similares, opiniones, esperanzas, de-seos, temores y expectativas sobre una Iglesia más inclusiva, vinieron de todas las diócesis, incluida la nuestra”.
El proceso de tres años del Sínodo sobre la Sinodalidad, que fue convocado por el Papa Francisco, pretende ser un período de escucha, oración y diálogo para la comunidad global de la Iglesia. En la diócesis de Camden, esto comenzó con la participación de los laicos en sesiones de escucha a nivel parroquial y la presentación de comentarios a los líderes diocesanos. Se recopiló un informe que recogía los sentimientos de toda la diócesis de Camden y se presentó para su incorporación a un informe regional y nacional de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. El Vaticano recopiló informes de todo el mundo y generó el documento de trabajo final: un informe de 41 páginas publicado el mes pasado y debatido en la Asamblea General de Roma.
A lo largo del próximo año, la Iglesia tendrá que digerir y reflexionar sobre la síntesis, y ofrecer su opinión antes de la sesión final del sínodo, que se celebrará en Roma el próximo mes de octubre. Durante esa sesión final, se elaborarán propuestas concretas que se someterán a la consideración del Papa Francisco.
El padre Wallace se unió a Donna Ottaviano-Britt, directora diocesana de Discipulado y Liderazgo y del Secretariado de Alcance Pastoral, como delegados de la diócesis de Camden para asistir a una asamblea virtual que formaba parte de la elaboración del informe para Norteamérica.
Más allá de la diversidad de voces y perspectivas que se incorporaron al proceso, al padre Wallace también le llamó la atención el énfasis en la escucha que fue común en cada etapa del sínodo hasta la fecha.
“Uno de los mensajes sencillos, pero muy profundos, que surgió de las asambleas virtuales iniciales y que se entretejió en el documento de síntesis fue la centralidad del bautismo como base universal e igualitaria del llamado a que todos opinen sobre nuestra Iglesia en la era moderna”, dijo. “Este énfasis en la dignidad del bautismo abarca a laicos y ordenados en un mismo nivel. De hecho, según el documento final, el ‘sínodo fue una buena manera de que laicos y clero nos diéramos cuenta de que TODOS somos Iglesia y de que tenemos una corresponsabilidad en la ampliación de la tienda’”.
Para Ottaviano-Britt, el Sínodo puso de relieve una verdad fundamental del catolicismo.
“Para mí, lo más importante es el mensaje de la Iglesia desde hace 2.000 años, y es que Jesús murió por todos. Un amor tan grande que le llevó a la Cruz”, dijo Ottaviano-Britt. “La esencia del sínodo es el amor… a Dios y al prójimo. Es un mensaje de misericordia porque Jesús quiere conocernos, conocer nuestras heridas y sanar nuestras heridas como sólo Él puede hacerlo”. El gran reto personal del sínodo para cada uno de nosotros es compartir esto con otro ser humano en cada lugar al que Dios nos lleve”.
Edward Stafford formó parte del equipo de Santo Tomás Apóstol, Brigantine, quien coordinó las sesiones de escucha y recogió las perspectivas para presentarlas a nivel diocesano.
“La síntesis es un resumen útil de los debates que tuvieron lugar, que refleja la diversidad de opiniones dentro de un consenso bastante ‘intermedio’ de los delegados respecto a los temas abordados”, dijo. “El tema común que más se destacó fue el de llegar a aquellos que podrían no sentirse bienvenidos en la Iglesia o en la comunidad parroquial debido a algún impedimento para participar plenamente en la vida sacramental de la Iglesia o de la parroquia”.
Stafford cree que el reto a nivel parroquial se centra en cómo ayudar a esas personas a eliminar esos impedimentos, manteniendo al mismo tiempo la fidelidad a las enseñanzas de la Iglesia. “Existe un espíritu de acogida y compasión, pero también un compromiso de fidelidad a las enseñanzas de la Iglesia”, dijo.
Aurelio Calderón quiere revisar la síntesis con el clero de su parroquia, San Damián, Ocean City, y compartir esa información con la comunidad hispana. Calderón es el coordinador del ministerio hispano en San Damián.
“Estoy deseando ver qué necesidades de los hispanos han reconocido los obispos”, dijo, añadiendo que la comunidad busca soluciones a cuestiones como la ayuda a las madres solteras, el aumento de la participación de los jóvenes en la Iglesia y el fortalecimiento de los matrimonios y las familias”.
“Es importante que el líder de la Iglesia católica universal sepa lo que está pasando en las comunidades hispanas dentro de la Iglesia”, dijo.
De hecho, Ottaviano-Britt anima a los fieles a revisar el informe de síntesis.
“Creo que todos deberíamos tomarnos un tiempo como individuos para reflexionar sobre el Evangelio proclamado en todas las Iglesias del mundo el último día del Sínodo sobre la Sinodalidad, en el que Jesús nos enseña qué hacer y cómo vivir”, dijo.
También se refirió a los informes que cada parroquia creó como parte del sínodo, y ve una oportunidad para continuar el trabajo a nivel parroquial.
“Algunas [parroquias] tienen planes, y otras pueden estar acumulando polvo. Los informes pueden necesitar una nueva mirada”, dijo. “Quizá sea el momento de repetir las sesiones de escucha: muchos tenían esperanzas en ello en toda la diócesis. Ahora tenemos esta experiencia y hemos desarrollado nuestras habilidades, por lo que es más probable que nuestras invitaciones a una conversación puedan ser mucho más amplias, invitar a más personas de la comunidad e invitar proactivamente a los que se fueron a que vuelvan – y luego escucharlos”.
El padre Wallace se mostró de acuerdo, y subrayó que el proceso del sínodo podría ser uno de los mayores éxitos.
“Miro con esperanza la siguiente fase del sínodo”, dijo. “También creo que es importante que intentemos aplicar el proceso en nuestras parroquias de toda la Diócesis”.
La jefe de Redacción Jennifer Mauro contribuyó a este informe.














