
BELLMAWR – Con el lema “Viviendo y anunciando la esperanza”, cerca de 250 fieles provenientes de diversos movimientos eclesiales de la Diócesis de Camden se congregaron el sábado 14 de junio en la Parroquia San Joaquín/Anunciación en Bellmawr para participar del Encuentro Diocesano de Movimientos Eclesiales. Una jornada espiritual cargada de fe, alegría y unidad.
La tarde incluyó momentos de alabanza y adoración, enseñanzas formativas, testimonios de vida transformada y Adoración Eucarística, en un ambiente profundamente comunitario y lleno del Espíritu Santo.
El evento se enmarca dentro del Año Jubilar 2025 – Año de la Esperanza, proclamado por la Iglesia como un tiempo especial de gracia y renovación espiritual. En este contexto, la diócesis quiso dar visibilidad y fuerza al trabajo que vienen realizando los movimientos eclesiales, destacando su papel clave en la evangelización y en el crecimiento de comunidades vivas dentro de la Iglesia.
En el camino hacia el Jubileo 2025, el Papa León XIV ha dirigido a los movimientos eclesiales dos invitaciones clave que resuenan profundamente en el corazón de la Iglesia: unidad y misión. Estas palabras, más que simples exhortaciones, son llamadas concretas a vivir el Evangelio con autenticidad y compromiso, especialmente dentro de los movimientos que tanto han contribuido a la renovación espiritual y evangelizadora de la Iglesia en las últimas décadas.
Durante el encuentro, líderes de diferentes movimientos compartieron testimonios personales y comunitarios, resaltando cómo la fe ha transformado sus vidas y cómo, desde sus carismas particulares, están llamados a anunciar el Evangelio con renovado entusiasmo.
En su homilía del Domingo de Pentecostés, el Papa nos recordó con fuerza y ternura que “el Espíritu Santo vence el miedo, rompe las cadenas interiores, alivia las heridas, nos unge con fortaleza y nos da el valor de salir al encuentro de todos para anunciar las obras de Dios”. Esta afirmación resume el núcleo de la vida: una experiencia personal que se transforma en impulso misionero.

El Espíritu Santo no solo actúa dentro de nosotros, sanando y fortaleciendo, sino que nos lanza hacia afuera, al encuentro con el otro. Pentecostés no es un don para la intimidad individual, sino para la construcción de la comunidad y el anuncio del Evangelio. Evangelizar, nos recuerda el Papa, no es conquistar con técnicas. Es irradiar la presencia de Cristo: “Evangelización no es nuestro intento de conquistar el mundo, sino la gracia infinita que irradia de vidas transformadas por el Reino”.
Julio Díaz, coordinador del Movimiento Juan XXIII, compartió unas palabras que resumen el espíritu vivido: “Somos instrumentos para llevar el Evangelio, pero no los únicos. Si otros quieren vivir la fe de otra manera, con otros carismas, debemos apoyarlos. Lo importante es que todos caminamos con Jesús. Aunque seamos diferentes, formamos un solo cuerpo, y Cristo es nuestra cabeza. Así es la Iglesia: diversidad en comunión”.
Estas palabras nos recuerdan que la riqueza de la Iglesia está en su variedad de dones, movimientos y formas de vivir la fe. Lo esencial es mantenernos unidos en el mismo Espíritu, con el mismo amor y la misma misión: anunciar a Cristo al mundo.

“El movimiento eclesial ha sido una experiencia profundamente hermosa”, dijo Sofia Casca, Coordinadora Adoración Eucarística de las Familias de Emaús, parroquia Nuestra Señora del Santísimo Sacramento. Menciona también que más que un simple acto religioso, lo vive como una misión: llevar la palabra de Dios a cada rincón del mundo. Sofía nos invita a abrirle la puerta al Espíritu Santo, a permitir que nos guíe, nos consuele y nos transforme. Porque cuando dejamos que Dios actúe en nosotros, el cambio no solo se siente, se vive y se comparte.
El Encuentro Diocesano de Movimientos Eclesiales fue más que una actividad, fue un signo vivo de que la Iglesia está en camino, unida en su diversidad, guiada por el Espíritu Santo y encendida por la esperanza.
Andrés Arango, delegado del obispo para el Ministerio Hispano y director de Evangelización, expresó con alegría: “Fue un encuentro lleno de gozo en el cual los miembros de los movimientos se unieron en alabanza y adoración a Dios. Fue un gran signo que demostró la unidad de los movimientos y, a la vez, salieron con un nuevo impulso del Espíritu Santo a llevar la presencia de Jesús a tantos que lo necesitan en nuestra Diócesis de Camden”.
En este tiempo del Jubileo 2025, eventos como este renuevan el compromiso de los fieles de ser luz en medio del mundo, de caminar juntos como pueblo de Dios y de proclamar, con alegría y convicción, que Cristo está vivo y actúa hoy a través de su Iglesia.
Porque cuando los corazones se abren al Espíritu y los carismas se ponen al servicio de la unidad, la Iglesia florece. Y esa es, verdaderamente, una buena noticia para todos.














