
BRIDGETON – En lugar de símbolos de tierra santa, paz y vida eterna, el muro de una cuadra que bordea parte del cementerio de Santa María está plagado de símbolos de pandillas, violencia y muerte.
Pero no por mucho tiempo. Gracias a la colaboración entre la Parroquia de la Santa Cruz y la ciudad de Bridgeton, el muro está recibiendo una remodelación digna del lugar consagrado y de la comunidad.
El padre Matthew Weber, párroco, notó el grafiti el pasado mes de octubre al pasar carro junto al muro que da a Penn Street. Bridgeton tiene un índice de criminalidad dos veces superior a la media nacional.
“Todos estos grafitis significan realmente muerte, y eso significa desesperanza. Significa ira; significa violencia; significa todo aquello contra lo que estamos trabajando”, dijo.
Fue entonces cuando se le ocurrió la idea no sólo de pintar los grafitis, sino de hacer un mural. “Pensé: ‘No se trata sólo de tapar el muro. Quería resaltar el aspecto de pasar de la muerte a la vida en nuestra propia fe católica, pero también, en general, de la desesperanza a la esperanza”.
Se inspiró en experiencias pasadas. Hace años, tras encontrar pintados grafitis en un garaje detrás de la iglesia, el diácono Arnaldo Santos decidió colocar un crucifijo en la estructura, con la esperanza de que los responsables se disuadieran de cometer más actos vandálicos.
“Eso es lo que pasó”, dijo el padre Weber. “Simplemente se paró”.
Mientras el padre Weber pensaba sobre su parte del proyecto, Esaul Martin, coordinador de la Revitalización del Barrio Southeast Gateway de la ciudad, también se percataba de la acumulación de grafitis. Martin dijo que vio que los grafitis en la comunidad de Southeast Gateway empezaban a extenderse también por otros barrios.
“Mientras paseaba por la zona, vi un muro en particular que estaba plagado de grafitis”, dijo Martin refiriéndose a North Pearl Street. “Así que se me ocurrió no sólo convertirlo en un proyecto del barrio, sino de toda la ciudad”.
Martin llamó al padre Weber para hablar sobre pintar el muro, a lo que el sacerdote dijo: “Vaya, la respuesta a una oración”.
El padre Weber trabajó con Angela Harris, una artista y muralista local, que ayudó a crear el diseño final.
“Lo que tenía en mente era poner la cruz en el centro con el sol al fondo y los rayos brillando”, dijo el padre Weber. “Y debajo escribir: ‘Yo soy la Resurrección y la vida’”.
Efectivamente, en el centro del mural estará la cruz sobre una ladera con los rayos de sol. El resto de la pared será de color granate – el color de la escuela secundaria Bridgeton – y las palabras paz, amor, fe, bondad, esperanza y comunidad en inglés y español. A cada lado del mural se pintará un logotipo en forma de corazón, que representa a la asociación Gateway Community Action Partnership de la ciudad.
“Queremos que se combatan este tipo de cosas [grafiti] porque no le dan la mejor imagen a este vecindario en particular”, dijo Martin. “Este [muro] pertenece a la iglesia, así que no toleraremos este tipo de comportamiento. Dios no lo hará, y tampoco ninguno de mis colegas de la ciudad”.
La financiación del proyecto procede de una parte de una subvención de Revitalización de Southeast Gateway; Brush Masters Painting Contractors de Vineland participa en el proyecto; Sherwin-Williams de Vineland donó aproximadamente 7.000 dólares en pintura, dijo Martin.
El padre Weber dijo que el mural ayudará a los residentes de la ciudad a “no verlo todo tan sombrío y oscuro, sino a mirarlo desde los ojos de la fe y la hermandad comunitaria”.
Se prevé que el mural esté terminado a mediados de mayo.














