
Banderas de diferentes naciones rodean una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en la Iglesia San Lorenzo, Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. Esta parroquia y muchas otras en la Diócesis de Camden observaron la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe el 12 de diciembre. (Foto por Dave Hernandez)
Los números de asistencia en vivo podrían haber sido restringidos, pero la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe por parte de los fieles de todas las comunidades católicas hispanas del sur de Nueva Jersey y más allá, el fin de semana pasado se mantuvo tan fuerte como siempre, y tal vez incluso más.
En tiempos de pandemia, a través de la alabanza y la acción de gracias, jóvenes y ancianos desean la protección de la Emperatriz de las Américas. La gente recuerda sus promesas a Juan Diego, a quien se apareció cinco veces en o cerca del cerro Tepeyac en México, a partir del 12 de diciembre de 1531: “No se turbe tu corazón, no temas esa ni ningún otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi protección?”
Las celebraciones, que se llevaron a cabo desde Camden a Hammonton, desde Bellmawr a Gibbsboro, significaron “mucho para la gente”, dijo José Rodríguez, director de Ministerios de Jóvenes, Adultos Jóvenes y Pastoral Universitaria de la Diócesis de Camden.
El participó en la Parroquia de la Divina Misericordia, las festividades de Vineland en la noche de vigilia y el día de la fiesta, incluyeron Misa y “mañanitas”, una reunión tradicional mexicana que incluye una procesión, liturgia, vestimentas coloridas y música de Mariachi entusiastas.
Ambos eventos cumplieron con las regulaciones de uso de tapabocas y capacidad, y fueron transmitidos en vivo para los fieles en casa. Los fieles, presentes físicamente y virtualmente, “pusieron sus inquietudes y preocupaciones en manos de Nuestra Señora de Guadalupe, para que pudiera ponerlas a los pies de su hijo Jesús”, agregó Rodríguez.
Las transmisiones en vivo de la vigi-lia y la fiesta en toda la Diócesis de Camden mantuvieron a los confinados en sus hogares conectados con Nuestra Señora.
La semana pasada, el Papa Francisco otorgó una indulgencia plenaria (remisión del castigo temporal de los pecados) a estos espectadores virtuales, siempre y cuando crearan un altar en casa para Nuestra Señora de Guadalupe; vieran la celebración de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México a través de una transmisión en vivo; y cumplan las tres condiciones habi-tuales para recibir una indulgencia plenaria: la confesión sacramental, la recepción de la sagrada Comunión y la oración por las intenciones del Papa, una vez que sea posible hacerlo.
“La fe de la gente está brillando fuerte ahora, a través de esta crisis (COVID-19)”, dijo Claudia Trani-Melgar, directora de comunicaciones de la parroquia Santa Clara de Asís en Swedesboro.
En la Iglesia de San José en la vigilia de las 6:30 p.m., “tratamos de mantenerlo simple”, dijo, con una procesión, rosario y liturgia.
Para mantener el espíritu festivo y promover comunidad, las familias tuvieron la tarea de decorar tres tributos diferentes a Nuestra Señora: la imagen del altar principal, el altar en el salón parroquial y la gruta de Nuestra Señora de Guadalupe fuera de la iglesia.
“Esta fiesta es muy especial para nuestros corazones, esta comunidad mantiene fuertes las tradiciones de Nuestra Señora”, dijo ella.
Otras comunidades parroquiales marcaron la fiesta de formas únicas. En Camden, la Catedral de la Inmaculada Concepción hizo una dramatización de la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe a Juan Diego. La parroquia de San Joaquín en Bellmawr, celebró una novena de nueve días en Zoom antes de la
fiesta.
En el santuario homónimo de Nuestra Señora de Guadalupe en Lindenwold, se llevaron a cabo múltiples misas de vigilia en sus dos iglesias, San Lucas en Stratford y San Lorenzo en Lindenwold, tanto en español como en inglés. A las 7 pm, el 11 de diciembre, una procesión con la imagen de Nuestra Señora pasó por las calles de Lindenwold.
Andrés Arango, delegado del Obispo para el Ministerio Hispano, comentó sobre el “entusiasmo aún presente” por Nuestra Señora, no empañado por los tiempos difíciles.
“Mucha gente siente una conexión con ella, algunos incluso más ahora”, dijo Arango.














