
La fe, la inmigración y el encuentro con los demás con compasión fueron los temas de una reciente charla entre el obispo José Williams, estudiantes universitarios y otras personas en la Universidad de Rowan, en Glassboro.
Organizado el 8 de octubre por el Ministerio Catolico Universitario de Rowan, el evento tuvo lugar en “The Pit”, el espacio abierto y al aire libre que es el corazón del Centro Estudiantil Chamberlain.
En su charla, el obispo Williams analizó las Escrituras, incluyendo Éxodo 22, Levítico 19 y Mateo 25, para demostrar el llamado de la Iglesia a acoger al extranjero.
También reflexionó sobre las recientes ideas del papa Francisco sobre la “cultura del encuentro” y el recordatorio del papa León XIV de que la inmigración es, en esencia, una cuestión a favor de la vida.
El mes pasado, durante la celebración conjunta del Jubileo de los Migrantes y el Jubileo de las Misiones en Roma, el Santo Padre habló de la difícil situación de los migrantes y recordó a los católicos que “esos ojos llenos de angustia y esperanza que buscan llegar a la orilla, no pueden ni deben encontrar la frialdad de la indiferencia o el estigma de la discriminación”.
El obispo Williams también compartió su propia experiencia pastoral, señalando cómo su perspectiva sobre la inmigración se profundizó a través de su ministerio entre las comunidades de inmigrantes, y destacó la importancia del encuentro personal, animando a los estudiantes a “salir de la burbuja de información que ellos mismos han creado”, como él mismo dijo, para conocer a las personas cara a cara y escuchar sus historias, incluso si eso significa dejar a un lado el teléfono.

“Cuando salgo en bicicleta de montaña”, dijo con una sonrisa, “me aseguro de detenerme y hablar con la gente que encuentro por el camino. Te sorprendería lo que se aprende cuando se escucha”.
Los estudiantes del Ministerio Católico Universitario dijeron que estaban agradecidos por la visita de su pastor.
“El obispo Williams me animó a pensar en el tipo de diálogo que deberíamos tener (sobre la inmigración), preguntándome no tanto ‘¿qué estamos haciendo? ‘, sino más bien ‘¿por qué está sucediendo esto y cómo podemos ayudar a la personas?’”, dijo Gloria Schulz, estudiante de último año de Historia y de procedende Hamilton Township (condado de Mercer).
Al mismo tiempo, aprendió más sobre la postura de la Iglesia católica sobre el tema y cómo “debemos liderar con amor y perspectiva, y centrarnos más en las personas que en las políticas”, dijo Schulz, que es coordinadora de eventos especiales del Ministerio Católico Universitario de Rowan.
Cuando las personas se centran en los individuos, dijo, “aprendemos sus historias y encontramos su dignidad. … Voy a tomarme el tiempo para comprender a los demás y encontrar a Cristo en cada uno de ellos”.
Mark Anthony Williams, estudiante de tercer año de ingeniería mecánica de Lumberton, admitió que la inmigración no era un tema en el que hubiera pensado mucho antes de la velada con el obispo Williams. Ahora se da cuenta de que “no se puede separar de nuestra fe”.
En concreto, el mensaje del obispo sobre escapar de la burbuja informativa “me hizo pensar en cómo puedo desconectarme, salir y buscar esas conexiones personales”, dijo.

“Aquí hay muchas oportunidades para escuchar las historias y los orígenes de las personas, y al mismo tiempo difundir la Buena Nueva” dijo refiriéndose al recinto universitario. “El encuentro no tiene por qué ser extraordinario; puede ser tan simple como hablar con la gente que pasa por allí”.
Mark Anthony Williams expresó su gratitud al obispo Williams por dedicar tiempo a reunirse con su joven rebaño, educarlo y animarlo, y señaló que va a convertir la “cultura del encuentro” en una parte habitual de su función —que también incluye el ministerio de la música y el ministerio pro-vida— como líder católico en el campus.
“Tenemos que salir, buscar a los demás y compartir a Cristo”, afirmó.
Tras su presentación, el obispo Williams respondió a las preguntas tanto de los asistentes como de los estudiantes que se encontraban cerca y escucharon la charla. El estudiante de tercer año pudo hacerle su propia pregunta.
“Le pregunté cómo podía contribuir al cambio, y él me respondió: ‘Reza’”, contó Mark Anthony Williams.
“La oración puede ser muy poderosa, tanto para nuestro país como para el mundo. Su visita me abrió la mente, y es algo que llevaré siempre conmigo”.














