Las Escrituras nos cuentan que incluso Dios descanso después del duro trabajo de la creación. Por lo tanto, lo mismo debe pasar con nosotros.
En una reunión reciente de nuestro Consejo Presbiteral Diocesano, dije a los sacerdotes ahí presentes, que mientras nuestras responsabilidades pastorales pueden traernos presión, el descanso y la recreación durante el verano son cosas buenas.
Un tiempo libre no es un lujo; es una necesidad.
Cuando trabajaba en Roma, en julio y agosto la ciudad se despejaba, dejando mucho espacio para los turistas y proporcionando un descanso de tráfico notorio en la Ciudad Eterna. Los italianos tienen un buen sentido de la necesidad de descanso. Incluso los nuevos en un trabajo tienen la garantía de un tiempo de vacaciones.
Como americanos, tal vez enraizados en nuestra historia como un país relativamente nuevo y en desarrollo, estamos más inclinados hacia el reconocimiento del trabajo sobre la necesidad de descanso. Aún así, todos nosotros necesitamos tiempo para descansar, recuperarnos y restablecernos. Las vacaciones de verano nos ofrecen eso, no sólo para nuestros cuerpos y mentes, sino también para nuestro espíritu.
¿Cómo podemos integrar nuestros espíritus en la aparente frivolidad de vacaciones? A continuación algunas ideas:
El tiempo libre puede utilizarse para reflexionar sobre el estado de nuestras almas. Ha sido la costumbre de muchas personas, que están de vacaciones en nuestras parroquias del área de la playa en Jersey, participar en la Eucaristía diaria. Ellos encuentran en esto una oportunidad maravillosa de utilizar ese tiempo extra para profundizar su relación con la Trinidad, para acercarse más a Jesús.
Otro pasatiempo favorito para los playeros es leer. Muchos libros son anunciados como “lectura de playa”. Además de ficción, biografía o un best-seller, las vacaciones son un buen momento para leer un libro o dos en temas espirituales.
Por ejemplo, el padre jesuita Jim Martin ha escrito algunos libros de reflexión, maravillosamente edificantes y divertidos, uno de los cuales es “Mi vida con los Santos”. Henri Nouwen escribió algunos maravillosos libros de reflexión espiritual, muchas de los cuales son aún impresos. Quizás usted conoce otros escritores espirituales que se conectan con usted. El verano es un buen momento para renovar ese conocimiento literario.
Las vacaciones siguen siendo un tiempo precioso para todos nosotros. Nosotros nos encontramos muy ocupados, muy capturados en nuestra rutina diaria, vamos acumulando muchas pequeñas tensiones (y otras no tan pequeñas) y el tiempo de vacaciones es una oportunidad para dejar ir la rutina diaria y desechar el estrés que experimentamos. En nuestra zona los meses de verano suelen ser más relajados y de ritmo más lento. Es importante para cada uno de nosotros aprovechar las ventajas de este pequeño “regalo” de tiempo libre y ritmo lento para estar frescos en mente, cuerpo y alma.
Oro para que en los próximos meses, en que muchos estaremos coloreados por el sol, haya una oportunidad para todos de ser tocados de una manera más profunda por el Hijo.
Nos vemos en la playa.














