
GLASSBORO – Alrededor de 60 jóvenes adultos compartieron su fe, comida y amistad en la reunión “Pintas y Propósito” organizada el 17 de julio por los seminaristas de la Diócesis de Camden.
“Dios es el único que puede proporcionarnos la felicidad que buscamos”, dijo el padre Thomas Piro a las mujeres y hombres reunidos en el restaurante “Landmark Americana”. El padre Piro, vicario parroquial de la parroquia universitaria de Santa Brígida y director asociado a tiempo parcial de vocaciones de la diócesis, fue el orador principal.
Organizado por los seminaristas, el evento tenía como objetivo ayudar a los jóvenes a comprender su vocación e identidad, y cómo pueden llevar su discernimiento y discipulado al siguiente nivel.
El padre Piro señaló que, aunque algunos pueden identificarse por su linaje familiar o por aspectos como su escuela, sus estudios o sus rasgos de personalidad, “hay algo más profundo que todos tenemos en común, una identidad fundamental: que todos somos hijos e hijas amados de nuestro Padre”.
Al reconocer la felicidad “eterna, perfecta y completa” que se encuentra en esta identidad, uno puede ver cómo no se puede comparar con sacar un sobresaliente en un examen o celebrar una victoria deportiva, dijo. Esos sentimientos van y vienen, pero una verdadera relación con el Señor “no se desvanece y es eterna”.
Esta verdadera conexión con Dios puede ayudar a todos a encontrar su verdadera vocación, “una llamada que tenemos en esta vida y en el más allá”, prosiguió, señalando las cuatro vocaciones que Dios puede pedir a las personas: las órdenes sagradas, la vida religiosa, el matrimonio o la vida de soltero.
Para discernir cualquier vocación, dijo el padre Piro, son vitales tres pasos: la oración; la autorreflexión y preguntarse: “¿Cómo puedo llevar a los demás a Él a través de mi vocación?”; y compartir el discernimiento con los demás.
“Estamos llamados a no estar aislados, sino en comunión unos con otros”, afirmó.
La velada también contó con un panel de oradores locales: El diácono Nickolas Naticchione, de María, Madre de Misericordia, Glassboro; Laurie Power, Virgen Consagrada; y el matrimonio formado por Liz y Matt Deluhery, de la parroquia de San Pedro, Merchantville. Hablaron de sus propias vocaciones y, durante más de una hora, respondieron las preguntas planteadas por los jóvenes.
Un joven preguntó cómo conectar con Dios; Liz Deluhery dijo “tener confianza y abrir la puerta para que Él trabaje en tu vida”. Matt Deluhery respondió con la necesidad de recordar dónde se encuentra la verdadera identidad de uno.
“Sé que mi camino hacia la felicidad es la voluntad de Dios”, dijo.
A la pregunta de cómo afrontar los momentos difíciles, el diácono Naticchione expresó su confianza en que “Dios te dará la gracia para afrontar cualquier cosa”.
Power añadió que los momentos de desolación espiritual “son una señal de que Dios me está acercando a Él”.
El padre Piro compartió una de sus prácticas espirituales: utilizar un mantra espiritual específico, ya sea una cita bíblica o algo que salga del corazón, en momentos de necesidad. “Cuando hay momentos difíciles, digo: ‘Jesús, confío en ti’”.
Muchos de los jóvenes que asistieron dijeron que apreciaban el esfuerzo centrado en ayudarles a comprender su papel en el servicio como discípulos de Dios.
“Ver a los jóvenes dejar a un lado todo lo demás para escuchar la paz de Dios y encontrar su vocación, me hace feliz”, dijo Apurva Arulu, estudiante de posgrado de la Universidad de Rowan y miembro del Ministerio Católico del Campus.
Su novio, Peter Romeo, estudiante de último curso en Rowan, está de acuerdo. “Es bueno que estemos aquí, afirmándonos mutuamente y apoyándonos en nuestros caminos”.
“Pintas y Propósito” surgió de una iniciativa iniciada por el obispo José Williams para que los seminaristas de la Diócesis de Camden pasaran un verano en formación de discipulado misionero y evangelización. Como parte de ese proceso, los seminaristas están trabajando en varios eventos públicos.
Al planificar este encuentro, los seminaristas se centraron en “el propósito, las vocaciones y el discernimiento, todas las cosas que podrían ser útiles para que los jóvenes se conviertan en discípulos intencionales”, dijo Sean McBride, seminarista de la diócesis. “Mis compañeros seminaristas y yo rezamos para que este evento dé mucho fruto en los días y años venideros”.














